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30/01/2007
10 AÑOS DESPUÉS: ORTEGA LARA Y LA LIBERTAD

Poco antes de comenzar a escribir estas líneas ha terminado en Telemadrid la entrevista que, en su primer programa, Fernando Sánchez Dragó ha realizado a José Antonio Ortega Lara, el funcionario de prisiones a quien la banda terrorista y asesina E.T.A. mantuvo secuestrado durante 532 días.
Aún recuerdo, y lo haré toda mi vida, aquel 30 de junio de 1997 en que sabíamos por la televisión el fin del secuestro más largo de la historia de E.T.A., el de 532 días durante los cuales España entera se mantendría en vilo esperando que tamaña vileza no acabara en tragedia. Hoy, gracias al programa nocturno "Diario de la noche", en el día en que el veterano periodista de 70 años debutaba como nuevo Director del programa autonómico, los madrileños y todos aquellos que lo siguieran por satélite, hemos podido revivir aquellos duros días a través del testimonio en primera persona de quien sufriera las macabras miserias de quienes tienen por enemigo no ya a España sino a las propias ideas de Libertad, Bien y Justicia.
Difícil será resumir en pocas líneas lo que las estremecedoras palabras del liberado expresaran sobre su cautiverio, aunque sí resaltaré algunos puntos que, habiéndome impactado, considero de mayor relevancia. Y es que palabras como las que dijera Ortega Lara al encontrarse por primera vez desde su liberación, con el que por en entonces fuera el Ministro del Interior, nos pueden iluminar sobre los últimos acontecimientos acaecidos en España en relación con la lucha antiterrorista. Estas palabras dirigidas a Jaime Mayor Oreja fueron las siguientes: "comprendo perfectamente que no cedieran ante los terroristas". Esta frase, dicha por quien pasara el mayor cautiverio de la historia del terrorismo en nuestra Patria, ha de conmovernos, hacer reflexionar a quien todavía crea en el engaño que supone creer que la negociación es una salida al terror y confirmarnos a quienes creemos profundamente que ningún tipo de negociación es posible con quienes únicamente creen en la coacción, la violencia, el terror y las armas en pos de no se sabe cuáles objetivos.
Que una persona como Ortega Lara se posicione de esta manera indica algo que ya muchos han advertido antes: que ante el chantaje y la violencia, el diálogo con E.T.A. resulta en todo punto una inmoralidad, que subyuga la voluntad de todo un país como España a la mísera y tirana voluntad de unos cuantos que se abrogan para sí la representación nunca votada y menos aún mayoritaria en la sociedad de un pueblo tan digno como el vasco, con absoluto desprecio por la democracia, palabra que es manipulada y desvirtuada por la demente jerga pseudo-revolucionaria que bajo el pretexto de la nación, la libertad o la autodeterminación nos pretenden situar imperativamente en un escenario irreal e imaginario de la "lucha" entre el pueblo vasco (alma primigenia de España) con el resto de pueblos que formamos las Españas. Y lo que resulta más grave, auspiciado, si acaso cínicamente resistido, por un nacionalismo "democrático" que, cegado por su mitológica ideología, vería con buenos ojos la consecución de sus propios objetivos a pesar de obtenerlos mientras que junto a dicha militancia se sitúe una banda terrorista como E.T.A. que ha bañado de sangre la vida de tantos conciudadanos cuya máxima aspiración era la libertad y la confrontación política de las ideas en democracia.
Es un eventual proceso "de paz" negociador la deconstrucción de la autoridad de las leyes e instituciones democráticas que, ante el empuje de los violentos, consigue rendir a todo un Estado en pleno siglo XXI y considerar de igual a igual las proposiciones de quienes ni siquiera ostentan la responsabilidad de cargo representativo de ningún grupo o institución. Asimismo, constituye un burdo y siniestro desprecio antes tantos que perdieron su vida por defender su Patria en libertad. ¿Qué legitimidad le quedaría a un Estado para hacer valer sus leyes, el orden y la justicia, si ante quienes más las atacan se considera siquiera la posibilidad de la negociación?, ¿No es poner si acaso en jaque a todo lo que significa España y la vida de los españoles en libertad?. Así es, y es hora de empezar a olvidarse de contemplaciones ya fracasadas reiterativamente en el pasado.
Basten por hoy estas reflexiones, en absoluto nuevas, a la luz del testimonio de un héroe por la libertad como lo es José Ortega Lara. Un hombre investido de autoridad para hacer llegar al gobierno de nuestra España un mensaje tan simple, sencillo y a su vez tan primario e imprescindible como es que debe defender, primero la Justicia, el imperio de la ley, la libertad y, en definitiva, al pueblo que le ha dado su representación: España.
La entrevista, seguro, dará para mayores y posteriores reflexiones.
04/01/2007
NACIONALISMO MACABRO

En estos últimos años de la vida política el conjunto de los españoles no catalanes ha ido conociendo de la existencia de un periódico catalán llamado AVUI (que significa "hoy"), y del que han surgido polémicas tales como la del escritor Iu Forn al referirse a las madres de los militares "golpistas", o la del siempre controvertido y excéntrico Salvador Sostres, cuya opinión era que "el español es un idioma de pobres". Ayer, este mismo diario tocaba fondo moral al permitir la publicación de una viñeta en la que se suponía que aparecían miembros de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) alegrándose por el último macabro atentado de ETA.
Hace unos años, cuando decidí, desde la distancia, perfeccionar mi catalán, descubrí un periódico escrito exclusivamente en lengua catalana que vendían en Madrid. Lo empecé a comprar más o menos asiduamente, y a leer casi por completo. Además, mi por entonces simpatía (gracias a Dios superada) por las ideas nacionalistas y mi siempre admiración por la cultura catalana hicieron de mí un lector más de este diario. Incluso lo leía por internet cuando no me lo podía comprar. En definitiva, si hablo de este diario no es ni mucho menos con prejuicios, ni tampoco hablo desde el desconocimiento. Antes bien, conozco muy bien los pies de los que "cojea".
Para los que lo conozcan, habrán advertido de una evolución en la línea editorial que, a mi juicio, es paralela a la propia evolución del nacionalismo catalán. Un nacionalismo que, aunque nacido (o aprovechado) de las cenizas del catalanismo primigenio de Torras i Bages o de Cinto Verdaguer, ha ido paulatinamente empapándose de una ideología nacionalista revolucionaria que impide observar la realidad sin prescindir de un prisma "nacionalitario". Al cabo del tiempo me he ido dando cuenta de esta característica del nacionalismo, que ha pervertido incluso la esencia del catalanismo. Porque, como ya dije un día, me niego a confundir el catalanismo con el nacionalismo, por mucho que éste se lo haya apropiado como exclusivo. El catalanismo es una virtud que ha de tener todo catalán de amor hacia lo suyo, sus costumbres, su lengua y su cultura, como reflejo del amor a la Patria que todo el mundo hemos de tener, y que en la historia siempre ha estado inseparablemente unido al amor a la Patria española. Y nada tiene que ver con un nacionalismo excluyente, que busca construir una "nación" catalana a golpe de leyes para adecuar la realidad de la sociedad a la idea preconcebida de una "nación" en la que a nivel oficial sólo exista una lengua (el catalán), una identidad monolítica (la nacionalista) y una sola soberanía (la del pueblo catalán). Como cualquier lector avezado podrá comprender, se encuentra en la antítesis del proceso natural que siguen todas las sociedades del mundo, en cuanto que se tiende a una mayor interrelación, los espacios de soberanía tienden a ser compartidos, las "identidades" se moldean sin tener que perder lo que les hace únicas y en Europa (pero no sólo aquí), nuestros países andan en la construcción de una mayor integración supranacional que quién sabe si algún día llevará a que podamos hablar de la Patria europea.
He de decir que no siempre en Cataluña, según lo veo yo, esto ha sido así. A menudo, debido a la robusta salud de la que siempre ha gozado la cultura catalana, las políticas nacionalistas venían mezcladas con buena dosis de catalanismo en el sentido que antes he apuntado. Así, en el propio Jordi Pujol, nacionalista convencido, el nacionalismo todavía no lo inundaba todo. Por eso fue capaz de hablar de España como un "gran país", de decir que "los catalanes también somos españoles, pero a nuestra manera" o su entusiasmo por la integración europea. En todo esto todavía se diferenciaba la vida política catalana de, por ejemplo, la vasca.
Pero de un tiempo a esta parte, de ese catalanismo que antaño amaba profundamente a España poco está quedando. Y por el contrario, aparece un nacionalismo que todo lo envuelve y que, como en el País Vasco llevó a contemporizar con el terrorismo por compartir objetivos, así en Cataluña, la "construcción nacional" empieza a hacer estragos. Ya ahogó, desde hace tiempo, a la Iglesia en Cataluña, ha vaciado las iglesias como en ninguna otra parte de España (bueno, sí, curiosamente como en el País Vasco), produjo abates metidos a políticos y obispos al servicio del nacionalismo.
Como ejemplo de ello, y para acabar, la editorial de hoy del periódico en cuestión, que, tras condenar el atentado (faltaría más), acaba por tachar prácticamente de "inmoral" la ley de partidos y el alejamiento de presos. ¿Es ahora el momento de estas reivindicaciones?. Porque, dejando a parte que discrepo profundamente de estas apreciaciones, el nacionalismo imperante en el periódico les incapacita para poder plantarse firmemente junto con los que apoyaron estas iniciativas y que, precisamente, son los que han sufrido en propia persona los embates del terrorismo.
Pd.: En la viñeta se dice lo siguiente:
Personaje 1. "Suerte de bomba en la T4"
Personaje 2. "Si, chico, ya temblaba sólo de pensar que llegaba la paz"
Personaje 3. "Es para celebrarlo con un cava... no catalán, claro"
30/12/2006
¡NUNCA MÁS! ESPERO QUE LA LECCIÓN ESTÉ APRENDIDA POR TODOS.
Antes de nada, tengo que decir que este artículo está escrito en caliente. Y lo he de decir previamente a pesar de no ser yo una persona que diga cosas en caliente de las que luego se arrepienta por no corresponder a su verdadero pensamiento. Al contrario, lo que diga así o en frío no suele variar en lo sustancial. Además, puede que más de uno piense que lo que sigue es muy fácil decirlo ahora, después del repugnante (como todos) atentado de ETA en Barajas, Madrid, esta mañana.
Los españoles estamos perplejos ante la actitud del gobierno de nuestro país, en especial de nuestro Presidente, en todo lo referente al llamado proceso de "paz" (como si hubiera una guerra con dos "bandos"). Y más después de que esta misma semana Zapatero asegurara que el año que viene sería todavía mejor que éste en cuanto al avance hacia la desaparición del terrorismo etarra. Los hechos, una vez más, son tozudos. Lo venían siendo desde hace mucho, con la compra de armas en Francia, o el zulo en Amorebieta, pero siempre quedaba la esperanza (si bien ingenua) de que se tratara de movimientos estratégicos sin voluntad real de atentar sino de presionar al gobierno en la "negociación".
Pues bien, llegados a este punto, voy a expresar las reservas que siempre tuve respecto de este "proceso".
En primer lugar, decir que siempre he sido partidario del diálogo, pero al mismo tiempo me he opuesto a dejar esta bella palabra vacía de contenido. Porque, en este caso, el "diálogo" viene limitado per se por una serie de premisas en cuanto al contenido. El desconocimiento de estas premisas hace vacío el diálogo y lo pervierte. Así, dotada España de un sistema político basado en el principio democrático, la política y el proceso de elaboración de la mayor parte de las leyes han de tener una dimensión pública que haga que el debate sea transparente. Asimismo, para que tal proceso culmine en la plasmación jurídico-positiva del iter negociador, los representantes del pueblo, reunidos en el Parlamento votan la norma jurídica siguiendo tanto el cauce procedimental establecido como el respeto material al orden jerárquico de las normas, cuyo marco general es la Constitución. Dicho esto, queda claro que fuera del debate parlamentario, ya sea plenario o en comisión especializada, el "diálogo" o "negociación" de las Instituciones del Estado con la banda terrorista no pudo ni puede, salvo violación grave del funcionamiento democrático, versar sobre temas tales como el supuesto "derecho de autodeterminación", la modificación de la estructura territorial y administrativa de España en cuanto a Navarra y mucho menos la pretendida equiparación de las víctimas del terrorismo con los muertos o heridos pertenecientes a ETA o su entorno, como más de una vez han defendido portavoces de Batasuna y en general del mundo abertzale. Sólo de pensarlo me entran escalofríos.
Sabiendo todo esto el gobierno de España (tanto el del PSOE como anteriormente el del PP) y sabiendo igualmente que ningún cese de la actividad terrorista, salvo su total derrota policial y judicial, va a producirse sin la concesión, contra la voluntad de los españoles y de su propia tradición histórica, del derecho de autodeterminación, no se entiende que todavía un Presidente, sea del signo que sea, diga que el "proceso" va bien. A no ser varias cosas: o que el propio Presidente traicione a España (concediendo de espaldas al Parlamento tal supuesto derecho) o bien que parezca que ETA renuncia a la violencia, en tal caso, bastaría con una declaración de condena del terrorismo, sin necesidad de negociación alguna, salvo que trate específicamente sobre cuestiones como el acercamiento de presos, siempre y cuando, claro está, haya garantías de que el cese y disolución de la banda es definitivo e irrevocable. En este supuesto el plazo sería muy breve y no exigiría tanto tiempo como parecía que iba a durar la presente tregua.
En definitiva, creo que deberíamos encontramos ante el último intento de un gobierno de España de rebajarse a tratar una cuestión como el terrorismo con la frialdad con que lo ha hecho el actual, rebajando a España a categoría de idea política para sentarse en una mesa junto a unos señores cuyo único objetivo es precisamente su destrucción, y no precisamente mediante la decisión libre de los españoles, sino mediante el asesinato y el terror. Ahora sí pegaría bien aquello de "Nunca Mais". Nunca más el ridículo de España, el engaño a los ciudadanos haciéndoles creer lo imposible, y nunca más contemporizar con los asesinos. Creo que la lección ha de estar bien aprendida.
23/12/2006
¡¡FELIZ NAVIDAD!!

De un tiempo a esta parte se ha venido poniendo de moda felicitar la navidad con un laico y progresista "Felices Fiestas", desbancando el tradicional y original "Feliz Navidad". Mañana celebraremos la nochebuena, y no está demás recordar que lo que se celebra es el nacimiento (natividad) del Hijo de Dios, Jesucristo. No es ni el solsticio de invierno ni las semanas de la alegría y el jolgorio, por mucho que estos días estén llenos de tanta felicidad, al menos para buena parte de los que la celebramos.
Todo nuestro calendario, por si alguien no lo sabe, viene marcado precisamente por este día. El año del nacimiento de Cristo (si bien parece que en realidad hay un desfase de unos seis años) marca el inicio de nuestra era, y ya van 2007 desde que el Mundo cambió para siempre. Por tanto, es una fiesta profunda e intrínsecamente cristiana, sin ambigüedades. Olvidar este sentido lleva, como de hecho pasa, a que para algunos, estos días estén cargados de tristeza o se denuncie la existencia de una falsedad vergonzante. Y así sería si únicamente por costumbre o "por obligación" hubiera que estar contentos y alegres con los demás, sin motivo consistente. Efectivamente, así sería al olvidar el origen de lo que somos y el porqué de lo que hacemos. Esto ocurre con la Navidad, y con tantas otras cosas. Por ejemplo, la omisión imperdonable en el Tratado por el que se aprueba la Constitución Europea de las raíces cristianas de Europa es un botón de muestra.
Pero es que la cosa no se queda ahí. En nuestro entorno cultural más amplio, en todo "occidente", ya no son pocas las ocasiones en que la Navidad es, directamente, atacada. Ejemplos los tenemos en abundancia: En España, el colegio que no celebra la Navidad por "respeto" (sic) a los alumnos de otras creencias, la felicitación de las "fiestas" hecha por el partido Izquierda Unida, mofándose de los cristianos, la profesora que tiró el Belén hecho por un alumno debido a la "confesionalidad" (sic) de lo que representaba, etc. Y muy poco hacemos los cristianos, al menos los de España.
En Estados Unidos, la Catholic League (la Liga Católica por los Derechos Civiles y Religiosos) publicó hace unas semanas, en el New York Times una carta de defensa de la Navidad, con unos argumentos más que sólidos y profundamente democráticos, mucho más que aquellos que esgrimen presuntos defensores de la "laicidad". Allí los ataques a la Navidad no se quedan en algún belén tirado a la basura, sino que van mucho más allá. Incluso en la conservadorísima "Fox" he podido ver más "Happy Holidays" o "Happy Hannukah" que "Merry Christmas". Espero que sólo haya sido casualidad en las veces que la he puesto, y no son pocas. Por todo ello la carta.
En ella, después de señalar que el 85% de los estadounidenses se declaran cristianos y que para el 97% la celebración navideña no supone ofensa alguna, la carta pone de manifiesto que entre los detractores casi no se encuentran fieles de religión o grupo religioso alguno, sino que suelen ser ateos, agnósticos o simplemente escépticos. Primer punto interesante.
Pero el final es más interesante aún. Después de decir que la "diversidad significa respeto a la tradición y la herencia de todos los grupos y no sólo de aquellos selectivamente escogidos por gurús multiculturales", en su penúltimo párrafo concluye:
"Estar excluido es normal. "El día de la Madre", "Día del Padre", "Día de los Veteranos", "Mes de la Historia Negra", "Marcha del Orgullo Gay" - Todos ellos excluyen a alguien" (...). ¿Deberían todas estas fiestas y eventos ser prohibidos, sólo porque alguien se sienta excluido?" La respuesta es obvia, y el mensaje de la carta claro, dejando en evidencia a quienes con argumentos mezquinos se empeñan en denostar una Fiesta tan grande como lo es el Nacimiento de Dios hecho hombre:
Celebra la diversidad: celebra la Navidad!
¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!! BON NADAL A TOTS!, MERRY CHRISTMAS!! JOYEUX NOËL!!
10/10/2006
CATALANISMO Y NACIONALISMO: NO ES LO MISMO
Cataluña está inmersa en una trepidante campaña electoral de la cual saldrá el gobierno que comenzará el desarrollo, Tribunal Constitucional mediante, del recién aprobado Estatut. En principio, una cosa parece estar clara: el apellido del próximo President empezará por "M": el futuro Molt Honorable será Artur Mas o José Montilla.
Me gusta estar bien informado de la actualidad política y social catalana, por eso suelo echar un vistazo cuando puedo a programas de la Televisió de Catalunya internacional como Els matins (las mañanas), dirigido de forma magistral por el periodista Josep Cuní. Es el programa líder de audiencia de las mañanas de la televisión catalana, con un formato que considero de gran acierto, prestando mucha atención a los problemas y hechos sociales de la gente de la calle, con debate político, entrevistas y denuncias de los ciudadanos sobre alguna cuestión que les afecte, ya sea el forum filatélico, el precio de la vivienda o el coste de los peajes en el día a día de los conductores catalanes. Todo ello de una manera muy profesional y dinámica, a pesar del nacionalismo evidente que se respira, como en toda la TV3. De esta politización, dicho sea de paso, no se libra ninguna televisión pública en España. Tenemos algunos casos flagrantes, como Canal Nou o Telemadrid, por no hablar de la ETB vasca, que llega a límites poco imaginables en democracia. Las autonómicas andaluza, canaria y gallega las conozco poco, por lo que casi nada puedo decir. Pero, en general, la televisión pública de Cataluña suele dar voz a las voces que surgen discordantes, como en su día fue la aparición de Ciutadans de Catalunya. Aquellos días, personas como Arcadi Espada aparecían de forma diaria para hablar sobre lo que denunciaban del nacionalismo imperante en esa sociedad.
Pero bien, no era mi intención hacer un radiografía de dicha televisión, aunque no me he podido resistir a hacer un comentario introductorio, a pesar de que me reservo otras críticas para otro momento. El motivo de mi escrito de hoy, saliéndome de la temática que suele informar mi blog, es la entrevista que esta mañana se ha realizado al portavoz del Partit dels socialistes de Catalunya (PSC), Miquel Iceta. Y lo que me mueve a hacerle un comentario es una serie de afirmaciones que sirven de botón de muestra de lo que, sin ánimo de ofender, podemos definir como la "paranoia nacionalista", que va unida a una aversión a "lo español", que afecta a prácticamente toda la sociedad catalana, aunque en los políticos adquiere la categoría de incontestable. Es decir, se implanta como norma no escrita de quien aspire a ganar unas elecciones, incluso si ese candidato forma parte de un partido que, aunque de ámbito catalán, si está federado con el PSOE es porque (en teoría) comparte un proyecto común con el resto de los españoles.
Resulta que una de las últimas polémicas entre las dos formaciones mayoritarias, CiU y PSC, ya no es si la forma prioritaria de activar la economía es una rebaja de los impuestos o la implementación de una política de apoyo al tejido industrial y empresarial que lo dinamice. No. En los últimos días, lo que ambas formaciones se lanzan como arma arrojadiza es lo que denominan la "españolización" de la campaña. Según Miquel Iceta, es Convergència i Unió quien se "empeña" en "españolizar" la carrera electoral. Entre otras cosas, lo que tiene en vilo a los candidatos es si al final se realizarán un debate cara a cara entre Mas y Montilla en Cataluña o bien dos debates, uno en catalán, en una televisión catalana, y otro en castellano en una televisión "estatal".
Otra muestra de la paranoia que persigue todo lo que huela a español es la manera en cómo el portavoz del PSC se ha apresurado en utilizar al Partido Popular como la peste de la que no cabe ni la más mínima afinidad política. De hecho, tal es la aversión, que incluso lo utilizan para desacreditarse mutuamente. Según Miquel Iceta, "lo que quiere el PP es que gane CiU". Por tanto, en su mentalidad, es un nuevo motivo para que no se vote a Convergencia.
Y seguimos con el PP. Josep Cuní ha empezado a preguntarle sobre los contactos del PSOE con CiU, a raíz de una noticia aparecida en La Vanguardia según la cual el PSOE quiere evitar a toda costa que se reedite el tripartit haciendo coincidir esta voluntad socialista con los mismos deseos de los populares. Todo ello en conexión con unas declaraciones del presidente del gobierno de las Islas Baleares, Jaume Matas (PP), en que aseguraba que la mejor opción para Cataluña era que ganara Convergència i Unió. Tales conversaciones entre Zapatero y Mas, que ya hicieron prosperar los acuerdos sobre el Estatut al margen de Maragall y el PSC, han dado mucho que hablar. Total, que para explicar toda esta estrategia política, Iceta se saca de la manga la razón que no sólo justificaría estas operaciones del PSOE al margen del PSC sino que incluso la ennoblecería. La frase exacta ha sido la siguiente: "el PSOE busca una geometría variable (sic): se acerca a CiU para aislar al PP". ¡Ah, bueno!, ¡Acabáramos! Ahora sí cuadra todo. Si es para aislar al PP, entonces, que el PSOE y el PSC actúen en múltiples ocasiones como partidos totalmente separados estaría justificado.
Y así con numerosos detalles. España es "la fea" con la que nadie quiere bailar. Esto lleva a paranoias como la de centrar la campaña electoral en una batalla encaminada a hacer ver al electorado que es el adversario quien quiere "españolizar" lo que sea. La última muestra que hoy mencionaré es la reiterada mención a la "selección nacional" refiriéndose a la de Cataluña, con motivo del último partido-manifestación política que se "jugó" entre Euskadi y Cataluña, que se convirtió en una reivindicación conjunta por Maragall e Ibarretxe de las "selecciones nacionales" (sic).
Mi opinión, que hoy apenas esbozaré, es que el antiespañolismo es en definitiva anticatalanismo, al mismo tiempo que el anticatalanismo es antiespañol. Es más, pienso que todo este nacionalismo antiespañol que opone el catalanismo a España como Patria va en contra del propio catalanismo. Lejos queda este nacionalismo omnipresente de la defensa de la Tradición catalana (1892) y el catalanismo por parte del Bisbe de Vic Josep Torras i Bages que habló de España como "conjunto de pueblos unidos en la Providencia". Asimismo, otro de los personajes raptados por el nacionalismo, el Mossèn (sacerdote) Cinto Verdaguer, dedicaba a España su magnífica l´Atlàntida (1878) en la que escribía (Cant Primer.- Cant dels Pirineus) "a tu, que entre les ales del cor más acollida/ d´Espanya que tant amo vull donar-te la clau". Ni siquiera se recoge hoy, si no es pasado por el "filtro" nacionalista, el legado de políticos como Francesc Cambó, que aborrecieron del separatismo, implicándose de lleno en el progreso de España.
En medio, ideológicamente hablando, pero que precisamente por ello han servido de puente hasta la deriva del catalanismo en nacionalismo, están personalidades como Prat de la Riba o Jordi Pujol. Ambos rechazaron de lleno el separatismo, pero a mi modo de ver, han contribuido a él, si bien de diferente manera. Prat de la Riba defendió la "Espanya gran" (1916) como ámbito en el que el catalanismo debía desplegar sus aspiraciones, pero partiendo de la base de que la única "España real" se corresponde con una realidad meramente geográfica y aséptica. El primer conato real de nacionalismo es tributario de estas ideas, con la proclamación sucesiva en 1931 y 1934 de la "República Catalana" y del Estat Català por parte de Francesc Macià y Lluís Companys respectivamente, contraviniendo la legalidad vigente, lo que desembocaría en ambos casos en caos y desorden, aunque en la primera proclamación se acabara con unos acuerdos políticos que evitaron otros males. El balance para Cataluña no puede ser peor.
En cuanto a los "herederos" de Jordi Pujol, todavía está por ver, aunque desde luego, lejos de acercarnos a una mayor cohesión entre los diversos pueblos españoles, tal y como buscaba el catalanismo original, nos acercamos, si acaso, a una convivencia recelosa en la que España está desapareciendo como concepto dentro de Cataluña. Humildemente, creo que Pujol ha sido en muchos aspectos un político al que hay que escuchar con atención, pero algunas aportaciones suyas encubren más de lo que aparentan, a la luz de su actuación política. Así, Jordi Pujol es aquél que es capaz de hablar de España como un "gran país" (La Vanguardia, 9 de octubre de 2005), al tiempo que argumenta su defensa al Estatut porque "Rompe ideas y criterios tradicionales sobre lo que es España." Yo lo que pienso es que estas ideas tradicionales hace muchas décadas que se han roto en la conciencia de la mayoría de los españoles, y es el Estatuto una de sus plasmaciones jurídico-positivas. Defender Cataluña y considerar a España como un "gran país" no puede ser compatible con la ruptura de las ideas "tradicionales" sobre la misma porque sería como pretender presentarnos ante el mundo y la historia partiendo de cero, renunciando a los orígenes, lo que, dicho sea de paso, resulta absurdo con el discurso nacionalista, que tanto valor dice darle a su "identidad". A no ser que lo que subyazca dentro de esta concepción nacionalista sea una idea pro-revolucionaria en que desde una idea apriorística de "nación" se quiera moldear la realidad. Entonces, claro está, hay que romper con todo lo que se oponga a esta idea preconcebida, que nada tiene que ver con la identidad ni con la defensa de las raíces. Antes bien, es el redescubrimiento del catalanismo originario, el defensor de la cultura catalana, la lengua catalana, los fueros propios frente al centralismo y el amor profundo a España es la opción que creo más plausible, eficaz y excelente, no sólo para Cataluña, sino para toda España.
29/07/2006
Menos votos a Gallardón
Hoy es el primer día desde que inicié las andanzas con el Blog en que voy a hablar de política en sentido estricto. Y es que se venía anunciando varios días lo que por fin se ha consumado. El alcalde de Madrid ha oficiado el acto por el cual dos personas homosexuales se han unido en una figura que, por más que lo digan las leyes, nunca podrá llamarse matrimonio.
Antes de proseguir, decir que cuando un católico habla de política ha de tener cuidado de no confundir lo que es su propio pensamiento con el de la Iglesia, y ha de tener claro, por tanto, qué entra dentro de la esfera de lo opinable y qué no. Un buen criterio e infalible es ir directamente al Catecismo. Lo que se enseña ahí entra dentro de lo no opinable, porque es la Verdad, que como tal ha de asumirse, como único camino de felicidad y libertad verdaderas. Lo que no se encuentre dicho ahí suele estar ya, eso sí, dentro de lo opinable, en el sentido de que no por pensar de un modo u otro uno se condena o se salva. Después están las directrices básicas que da la Iglesia, como buena Madre que es, en aspectos concretos, destacando la Doctrina Social de la Iglesia, como complemento a lo que el propio Catecismo enseña. Pero casi nunca la Iglesia concreta hasta lo inequívoco a la hora de optar por una opción política. Por eso, no seré yo quien diga que un católico se condena o salve por votar al PP, PSOE, IU, PNV, CiU, BNG, Partido Andalucista o a Esquerra Republicana de Catalunya, por poner unos ejemplos. Pensaré otra serie de cosas, incluso dentro de la categoría del “deber ser” como católicos, de esos votantes. Pero no desde la abrogación por mi parte de la catolicidad genuina, ni condenando o salvando a nadie.
Dicho esto, he de decir que lo que hoy ha hecho el señor Ruiz Gallardón, hijo de quien interpusiera en su día el recurso de inconstitucionalidad contra la ley que despenalizaba ciertos supuestos de aborto, es de grave trascendencia. Ya lo ha proclamado el Arzobispo de Madrid, y yo estoy de acuerdo con él. No entra dentro de lo opinable, en este caso, aceptar las uniones homosexuales. Sí entra dentro de lo opinable decidir si se ha de seguir votando a Gallardón. En mi caso, puedo decir que Gallardón ha perdido hoy un votante, y me consta que ya somos unos cuantos. Pasando al terreno de las confesiones, he de aclarar que no soy votante del PP, tampoco de otro partido en especial. Voté a Gallardón en las últimas elecciones a la alcaldía de Madrid, sabiendo que a pesar de muchas cosas moralmente reprobables, fue un magnífico gestor de la Comunidad de Madrid, y creí que iba a ser igual en la capital, como creo que así es. El incidente con la baronesa Thyssen me pareció de lo más barriobajero por parte de la prensa y la susodicha, y creo que, a pesar de las obras, va a dejar a Madrid infinitamente mejor. El tema de los parquímetros lo gestionó peor, pero creo que el fondo del asunto es positivo. Pero la moral está por encima de otras cosas, y con ésta ha llegado al límite de lo razonable. No cuente conmigo, señor Gallardón, para las próximas elecciones. Siguiendo con la confesión política, decir que he repartido mi voto entre el voto en blanco, Familia y Vida y esta única vez en que voté al PP (y creo que la última). Soy uno de tantos huérfanos políticos. No me gusta ningún partido de los que hay hoy, ni siquiera de los pequeños, ni a la izquierda ni a la derecha. Las razones para cada uno son variadas. ¡Y cuántas veces me han recomendado tal partido o tal otro! Pero no acabo de encontrarme a gusto votando algo en que no creo al menos en un porcentaje elevado. Y del voto útil, hoy en día es voto inútil. Visto lo visto, y creyendo que para mí lo que más ha de valorar un católico a la hora de votar es el grado de aceptación del programa elegido de la Doctrina Social de la Iglesia, no creo que exista dicho voto útil, al menos tal y como me lo presentan.
Bueno, al caso: lo que es indudable, desde el punto de vista de la moral católica, es que el matrimonio sólo pueden constituirlo el marido con la mujer. De hecho, es tan grande el protagonismo y la grandeza de la unión matrimonial, con la finalidad procreadora, el bien de los esposos y la educación de la prole, que en el Sacramento el Ministro no es el sacerdote, como en los demás Sacramentos, sino que lo son los contrayentes, asistidos por el representante de Cristo y administrador de la Gracia, que es el sacerdote.
Ya hemos hablado en otro momento de la importancia del matrimonio y la familia para la Sociedad, como su fundamento último y básico. Y del hecho de que atentar contra ella es especialmente grave por las consecuencias a largo plazo que provoca y el gran daño moral que supone para el bien común de la comunidad política y social, cercenando su misma base. Por eso, lo que hoy ha hecho el señor Gallardón al aceptar tácitamente estas uniones es participar de este atentado a la persona humana, contra lo que la Iglesia y los católicos tenemos el deber moral, como mandamiento de la Caridad, de hacer firme oposición a leyes inocuas que se oponen a la razón natural y dañan en lo más profundo al hombre. Por eso es especialmente grave lo de hoy, así como, por citarlo ya de pasada pero por poner en orden la Caridad y la Justicia, lo es también, el gran drama de las 80.000 muertes “legales” que se producen al año en España, con el cobarde eufemismo de “aborto” o más todavía “interrupción voluntaria del embarazo”. Pero hoy a lo que estamos.
Lo siento pero hoy pone punto y final mi opción por el “mal menor” que suponía Gallardón, aun admitiendo que sus maneras sosegadas y ecuánimes me van mucho más que los exabruptos de, por ejemplo, Acebes a quien por cierto nunca he dado mi voto en unas Generales. Pero aun no pudiendo tragar al segundo, en tema de moral me parece que le prefiero mil veces más que al primero. No me gusta la crispación y me agrada el debate respetuoso, sereno y profundo, en especial si es de los políticos, pero no el pisoteo de la moral y los principios. Eso debería estar por encima de cualquier cosa, y si Gallardón, que siempre se consideró católico se posiciona junto a los que la atacan aun creyendo que la “modernizan”, es que no merece, desde mi punto de vista, ningún tipo de apoyo. Más me vale una persona agnóstica que sea sincera en su búsqueda de la verdad y coherente con sus principios que aquellos que no se sabe si los tienen pero que además se sirven de los votos de quien sí los tienen para ganar unas elecciones, con el manido y falso argumento del “mal menor” o “voto útil”. Esos, los tibios, son los peores, según mi modesta opinión. Y ¡ojo! No confundir tibieza con moderación. Lo primero es abominable, lo segundo hasta en cierto modo exigible moralmente, sin que en ningún caso pueda significar una traición a los valores que Jesús nos transmitió por medio de su Santa Iglesia.
07/06/2006
"Jo sí t´espere" en los medios

Hace unos días colgué un mensaje, a modo de carta, de apoyo a la venida del Papa a Valencia. Y el logo que lo encabezaba lo cogí prestado de los amigos de la iniciativa “josítespere”, que en valenciano significa “yo sí te espero”. Este nombre viene como respuesta a otra campaña que hace unas semanas se lanzó por internet y que encontró eco en los medios de comunicación, dirigida a hacer patente que en Valencia hay quien no espera al Papa, o eso dicen. Lo que yo creo es que a la mayoría dentro de esa minoría lo que le gustaría es que no viniera, cercenando la libertad de los católicos a reunirnos con nuestro Pastor. Como tampoco les gusta que expresemos nuestras ideas en público, que nos opongamos a las leyes inicuas basándonos en la ley natural, que la Iglesia oriente a los fieles a través de los medios de comunicación sobre directrices básicas que todo cristiano ha de seguir, etc.
El caso es que los que tenemos cierta (en mi caso modestísima, mínima) presencia en internet, nos hemos puesto manos a la obra. Hace como una semana le escribí a otro amigo de internet planteándole la posibilidad de lanzar una campaña que más o menos tuviera como slogan “jo si t´espere”, pues todavía no tenía conocimiento de la ya existente. Y me dio a conocer la campaña cuyo link ya incluí en mi blog. Me puse enseguida en contacto con ellos, expresándoles mi total apoyo. Ellos me lo agradecieron y hoy intento darles todavía mayor publicidad, dentro de mis modestas posibilidades, porque representan a muchos católicos, a los amantes de la verdadera libertad, para ofrecer a la sociedad unos valores de excelencia humana y espiritual cual es el lema del EMF “la transmisión de la fe en la familia”.
Gracias a Dios y a su saber hacer, la campaña empieza a dar sus frutos. Varios periódicos ya se han hecho eco. El diario Levante (uno de los diarios líderes en Valencia) lo hacía el día 5 de junio y diario digital progresista El Plural hoy mismo. La dirección de la campaña: http://jositespere.bitacoras.com comienza a hacerse notar.
Dice San Juan Bautista en el Evangelio de San Juan (Jn 3, 30), refiriéndose a Jesús, que “conviene que Él crezca y que yo mengüe”. Pues eso mismo pretenden los promotores de la campaña, y yo me uno a ellos, que el Encuentro de la Familia tome cada vez más protagonismo, sembrando gracias a estas campañas el germen del respeto a la libertad religiosa (que nada sería sin sus manifestaciones públicas) y que Benedicto XVI se encuentre aquí como en casa (porque lo es), pero que sobretodo la Familia, por el bien de la sociedad, salga reforzada este verano, siempre para mayor gloria de Dios. Como dicen en su web, ojalá dentro de un mes nadie se acuerde de nosotros, sino que el Encuentro sea todo un éxito.
03/06/2006
Jo sí t´espere (yo sí te espero)

Queridísimo Papa Benedicto XVI:
Soy un valenciano afincado establemente en Madrid, y le escribo como hijo suyo en la fe para agradecerle desde el corazón que, haciendo propia la voluntad de nuestro recordado Juan Pablo II, nos venga a visitar con motivo del Encuentro Mundial de la Familia (EMF), que se celebrará en Valencia este julio.
El EMF es un encuentro cuyo lema para este año será "la transmisión de la fe en la familia". La familia, como usted mismo ha recordado, es " patrimonio y bien común de la humanidad". Es, asimismo, la base imprescindible de toda la sociedad, y tiene entre sus nobilísimas misiones la transmisión de la fe como fuente de Amor y felicidad. Predecesores suyos, como Pío XII, llegaron a hablar de "célula vital", mientras que el Concilio Vaticano II la definió como "fundamento de la sociedad" y es que, sin una protección efectiva de la familia, la sociedad no puede progresar, si no es creando espejismos de falso progreso que destruyen la naturaleza del hombre, alejándolo de su moral natural. El terrible relativismo moral que estamos viviendo que, sin embargo, adopta los dogmas de la modernidad como indiscutibles, ha desdibujado en nuestras legislaciones el concepto de matrimonio, fundamento de la familia, equiparándolo a otras formas de convivencia humana que no se corresponden a la verdadera finalidad del amor humano. Éstas, son contrarias a la dignidad personal que exige considerar al cónyuge como una persona a quien se debe un amor total, fiel y exclusivo hasta la muerte, y abierto a la transmisión de la vida (Cf. HV).
Son muchas las amenazas a la familia (a la persona misma, en definitiva) que en nuestros días se producen, empezando por la "epidemia del divorcio", pasando por las parejas de hecho y acabando por le legalización de las uniones homosexuales. Ya la gente apenas se da cuenta del profundo daño que hacemos la sociedad y a las futuras generaciones cuando relativizamos estos valores fundamentales, siendo todo ello consecuencia de un progresivo alejamiento de Dios, en la vida personal y en la social, lo que conlleva antes o después, tal y como ud. mismo ha escrito en numerosas ocasiones, a la destrucción misma de la persona.
"La familia es el lugar adecuado para la transmisión de la vida y para la educación más fundamental por cuanto ofrece un clima propicio de afecto, estabilidad familiar, basada en un sólido compromiso y en la comunión de personas, junto a la complementariedad que ofrecen el padre y la madre. En la familia cada uno es amado por lo que es y, de este modo, se aprende de un modo práctico qué es el amor."
Puede que la defensa de todo ello, que el EMF pretende, si Su Santidad no hubiera decidido venir, pasaría más desapercibido en los medios. Ahora, con su presencia, no sólo se nos hace más cercana la unión de los católicos en comunión con Pedro, sino que realza el fin del Encuentro, y su vital importancia, no sólo para los cristianos, sino para toda la sociedad.
No somos papistas, como se nos ha dicho. Pero cuando se ama a un Padre, a un Pastor como Su Santidad, siempre es una alegría que su pueblo le reciba. Y sabemos que los que nos une, su esencia, es Cristo. Tal acontecimiento merece que nos volquemos.
Algunas reacciones en contra se han alzado. No creo que sea por Su venida en sí. Como decía, el mensaje del Encuentro se abre así al mundo, y eso es lo que no gusta. Muchos quisieran que la Iglesia no hablase alto, que no opinara, y que la Verdad objetiva no existiera. Pero no. Cristo vive y se sirve de la Iglesia para darse a conocer. Él es la vida y camino. Si hablamos al mundo es por Caridad, un Amor inmenso que no nos lo podemos quedar, porque nos impele a compartirlo con todo el mundo.
Por eso, su venida hace que por un par de días Valencia se constituya en altavoz por un mundo más humano. Si hay quien de ella de sirve para sus intereses, eso no debería ser obstáculo. Allá aquéllos con sus conciencias. Los que se han quejado denuncian lo que se mueve alrededor de los preparativos, pero son menudencias al lado de la grandeza del mensaje que por encima de las miserias humanas se viene a proclamar en mi amada Valencia.
Por todo ello, Santo Padre, quiero acabar con unas palabras en la lengua de los valencianos, diciéndole que "jo sí t´espere. T´esperem tots els valencians, tots els espanyols i la gent d´arreu que aprofitarà per a vindre a fer-te costat. T´esperem i et direm que et quedes, al menys als nostres cors, que la família isca renovada amb força i que una nova primavera de la fe comence en juliol. La nostra Mare, la Verge dels Desamparats, nostra geperudeta t´obri els braços i ens acompanyarà per a fer realitat allò de que omnes cum petro, ad Iesum per Mariam: tots amb Pere, a Jesús per Maria".
19/05/2006
CAMBIAR EL MUNDO
Hace ya un tiempo que no actualizo el blog, debido en parte al ajetreo propio de unas fechas cercanas a exámenes, al tiempo que también como consecuencia de una especie de sequía de ideas que comentar.
Si bien, en las últimas semanas he podido mantener diversas conversaciones con compañeros, amigos y amigas, familiares, etc.. en particular sobre la coyuntura nacional y mundial que nos ha tocado vivir. Tanto desde el punto de vista político como social. Las opiniones son variopintas, aunque predomina un cierto pesimismo respecto de todo tipo de acontecimientos. En efecto, la cosa no está como para echar cohetes pero, como cristianos, no hemos de perder de vista que ya Jesús nos advirtió: “En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo” (Juan 16, 33). Sentada esta premisa, ponemos de nuevo la mirada en la Sagrada Escritura, para recoger el mandato del Señor: “Id y proclamad el Evangelio” (Mc 16, 15). Por lo tanto, ese claro “optimismo cristiano” no significa dejadez y abandono, sino precisamente lo contrario. El optimismo cristiano significa actividad. Actividad por llevar a Dios al corazón y las obras de la gente. En una expresión: cambiar el mundo, por amor a Dios y a todas las personas.
En una conversación reciente, en una de esas típicas en que se pega un repaso al mundo y se “arregla” la sociedad, comentaba con un buen amigo los puntos clave en que se muestra la crisis. No hace falta ser cristiano para verlo y lamentarse: hoy hay guerras, hay hambre y Sida en el Tercer Mundo. En el Mundo “desarrollado” la juventud y la educación es en casi todos los países un punto débil, la familia se desvirtúa: los malos tratos, el divorcio, la equiparación del matrimonio a otras formas de convivencia, etc.
De forma habitual, uno tiende a pensar que su opción política (si la tiene definida) es la solución de, al menos, buena parte de los problemas. Pero creo que la política tiene su propio papel, que es regular la vida social de los ciudadanos y el Estado, en un orden justo, como bien recordó el Papa en su primera encíclica. Y eso tiene una importancia considerable, por supuesto, pero no es suficiente y es relativo. Es más, el papel del Estado, a la luz de la Doctrina social de la Iglesia y en palabras del Santo Padre es reconocer y apoyar “de acuerdo con el principio de subsidiariedad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio”. Por lo tanto, la base está en los propios ciudadanos, como colectividad y como persona individual.
Lo que yo creo es que la verdadera sociedad justa debe nacer de la virtuosidad de los propios ciudadanos. Si no hay hombres justos no habrá sociedad justa. Mejor en positivo: sólo hombres justos harán una sociedad justa. Y recordemos que “justo”, en el lenguaje de la Biblia, es “santo”.
Vuelvo al terreno de la fe para reflexionar sobre la verdad de la “Comunión de los Santos”, que podríamos resumir en una frase: “nadie se salva ni se condena solo”. Como recordaba Juan Pablo II en su Exhortación Apostólica “Reconciliatio et Paenitentia” , un pecado recae como una losa en el resto de la Iglesia, al mismo tiempo que una buena acción ayuda al conjunto de los cristianos. Por eso, en nuestra vida personal está más de lo que pensamos. Además, sabemos que sin Dios nada podemos, pero con Dios, lo podemos todo. Hasta lo inimaginable. Por eso, podríamos decir, sin miedo a equivocarnos que lo que hará que el mundo cambie es la santidad personal de cada uno. Santidad personal en lo más corriente y normal de la vida, hacer las cosas por Amor a Dios y con la lucha por la perfección que requiere. Dios no nos pide más. Y los frutos serán abundantes.
31/03/2006
¡NI UN SOLO DIVORCIO!
Por un foro de internet he encontrado un bonito texto sobre la ausencia del divorcio en una localidad bosnia. No sé de la veracidad del texto, ni su autoría, pero lo importante es el trasfondo, el mensaje que transmite. Da en la clave del secreto del amor y de la felicidad: el sacrificio y el Amor de Dios. Bueno, lo dejo aquí y otro día comento alguna cosilla:
¡NI UN SOLO DIVORCIO!
El pueblo de Siroki-Brijeg en Herzegovina tiene una maravillosa distinción: ¡nadie recuerda que haya existido un solo divorcio entre sus 13,000 habitantes! ¡Tampoco se recuerda un solo caso de familia rota!
El secreto de Herzegovina es sencillo: Los habitantes croatos han mantenido su fe Católica soportando por ella persecución por siglos a manos de los turcos y después de los comunistas. Su fe esta fuertemente arraigada en el conocimiento del poder salvador de la cruz de Jesucristo. Ellos saben que los programas del mundo, aunque sean programas humanitarios, de desarme o de paz, por si mismos solo proveen beneficios limitados. ¡La fuente de la salvación es la cruz de Cristo!
Este pueblo posee una gran sabiduría que han sabido aplicar al matrimonio y a la familia. Ellos saben que el matrimonio esta indisolublemente unido a la cruz de Cristo. Según la tradición croata, cuando una pareja se prepara para casarse, no les dicen que han encontrado a la persona perfecta. ¡No! En vez, el sacerdote dice: "has encontrado tu cruz. Es una cruz para amarla, para llevarla contigo, una cruz que no se tira sino que se atesora" En Herzegovina la Cruz representa el amor mas grande y el crucifijo es el tesoro de la casa.
Cuando los novios van a la iglesia traen el crucifijo con ellos. El sacerdote bendice el crucifijo. Cuando llega el momento de intercambiar sus votos, la novia pone su mano derecha sobre el crucifijo y el novio pone su mano sobre la de ella, de manera que las dos manos están unidas a la cruz. El sacerdote cubre las manos de ellos con su estola mientras proclaman sus promesas, según el rito de la Iglesia, de ser fieles el uno al otro, en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, hasta la muerte. Acto seguido los novios no se besan sino que ambos besan la cruz. Los que contemplan el rito pueden comprender que si uno de los dos abandona al otro, abandona a Cristo en la Cruz.
Después de la ceremonia, los recién casados llevan el crucifijo a su hogar y lo ponen en un lugar de honor. Será para siempre el punto de referencia y el lugar de oración familiar. En tiempo de dificultad no van al abogado ni al psiquiatra sino que van juntos ante la cruz en busca de ayuda de Jesús. Se arrodillaran y lloraran y abrirán sus corazones pidiendo perdón al Señor y mutuamente. Van a dormir en paz en el Corazón porque han recibido perdón del único que tiene poder para salvar. Ellos enseñaran a sus hijos a besar la cruz cada día y no irse a dormir como los paganos, sin dar gracias primero a Jesús. Saben que Jesús los sostiene en Sus brazos y no hay nada que temer.
Emmanuel
13/03/2006
Aborto y depresión (II)
Con este artículo, Zenit cierra la serie de dos artículos sobre las a menudo desconocidas consecuencias del aborto sobre la salud de la madre. En concreto, este segundo artículo intenta dar muestra de algunas manifestaciones de depresión en las mujeres sometidas a un aborto. Siento no elaborar un resumen explicativo de las líneas generales que se muestran en los artículos, si bien cabría destacar alguna de las consecuencias que de los datos mostrados se desprenden: en un momento dado, se dice que "El alto índice de suicidios a consecuencia del aborto refuta claramente el mito de que poner término a un embarazo es más seguro que dar a luz". No creo que hagan falta más comentarios.
Pinchando aquí: Aborto y depresión (II). Se abrirá en una ventana nueva.
Sí me gustaría que se nos quedara en la mente y en la conciencia, no un mensaje negativo en cuanto que lamentamos la existencia de esta lacra social en nuestras legislaciones, sino que muchas conclusiones pueden ser extraídas y por lo tanto nos ha de servir para aprender.
En definitiva, lo que una vez más se nos pone en evidencia es que por muy laxa, o incluso errónea, que sea la conciencia de quien permita o participe en este tipo de agresiones contra la ley natural, siempre queda un reducto íntimo en la conciencia que de alguna manera se manifiesta. Además, gracias a la fe, los cristianos sabemos que por la intrínseca unión existente entre nuestra alma y nuestro cuerpo, todo mal moral (el pecado) introduce un grave desequilibrio en la naturaleza humana, de tal modo que salud moral y salud física se afectan mútuamente. De igual manera, una vida virtuosa y ayudada con la gracia perfecciona a la persona en todo su ser, tanto físico como moral, y tiene sus directas consecuencias en favor de toda la Iglesia y la humanidad, a través de la llamada "Comunión de los Santos". Por ella, cada uno nos hacemos responsables, no sólo de nosotros mismos sino de la sociedad en su conjunto, lo que nos ha de llevar a asumir un compromiso libre y responsable de fe, de una vida digna del Hombre y de la Mujer (con mayúsculas), como Hijos de Dios que somos. Ese compromiso comienza con una vida de íntima unión personal con Dios, el cual sabemos que es Amor; y con el Amor, nos llega la felicidad infinita que todos, creyentes o no, buscamos de modo instintivo. ¿No es esto ya un motivo definitivo de cambio, de esperanza, paz y alegría?
Aborto y depresión (I)
Entre hoy y mañana lunes, Zenit.org tiene previsto publicar dos artículos sobre los perniciosos efectos del aborto sobre la madre, en concreto la común depresión que suelen sufrir las que abortan, y aprovechando que hoy escribí sobre el tema, me parece una buena oportunidad de ampliar un poco, directamente de expertos en el tema. Os lo recomiendo vivamente:
Pinchad aquí y se os abrirá el primer artículo.
Como ya dije, es precisamente en protección de la salud materna que debemos alzar más la voz contra esta lacra de la sociedad, así como, es obvio, en protección de la criatura, totalmente inocente y desprotegida.
12/03/2006
Un Grave Error Llamado Aborto
Primero fue el Estado de Dakota del Sur y luego le siguieron Mississippi y Missouri. Parece que el movimiento autodenominado “pro-choice” pasa por horas bajas, a pesar de las dudas y tibiezas al respecto del presidente Bush, que ya mostró sus reticencias a la ley firmada en Dakota.
Lo cierto es que no es una ley que goce de un clamoroso respaldo social, si bien se podría decir, datos en mano, que el rechazo del aborto es superior al de muchos países europeos. Según un reciente estudio, los ciudadanos del Estado de Dakota del sur apoyan en un 45% la medida (el mismo porcentaje que lo rechaza), pero un 60% cree que, en la mayoría de los casos, el aborto es un mal moral.
Este drama humano del aborto, por las implicaciones jurídicas, sociales, económicas, morales, políticas, psicológicas y físicas, no es un tema, hay que admitirlo, fácil. Aunque no lo es tanto como para eludir que su despenalización es un grave error que hay que combatir con la fuerza de la razón y la palabra. Estas implicaciones hacen posible que se pueda y deba abordar la cuestión desde muchos puntos de vista. Hoy lo haré de modo general, con un poco de todo.
Por ejemplo, de todos es sabido que la puerta que abrió la posibilidad del aborto fue la famosa sentencia “Roe Vs. Wade”, en los años 70, en que una muchacha decía haber sido violada, lo que supuestamente motivaría y justificaría un aborto. Efectivamente, el fallo de la sentencia se proclamó a favor de aquella posición, una postura abortista apoyada por personalidades como George W. Bush.
Este argumento de la violación fue una de las razones admitidas en España por la sentencia del Tribunal Constitucional de 11 de abril de 1985, en la que se debatía la constitucionalidad de los supuestos despenalizadores del aborto que preveía la modificación del artículo 417 del Código Penal. Así, se dijo: “19. En cuanto a la indicación de que el embarazo sea consecuencia de un delito de violación y siempre que el aborto se practique dentro de las doce primeras semanas(...). Obligarla (a la madre) a soportar las consecuencias de un acto de tal naturaleza es manifiestamente inexigible, por lo que la mencionada indicación no puede estimarse contraria a la Constitución.”
Es indudable que no sólo ésta sino otras muchas alrededor del mundo toman como base la argumentación de la citada sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos (enero de 1973). Lo que la gente no parece saber es que Norma McCorvey, la muchacha supuestamente violada declaró, 17 años más tarde, que ella en verdad no había sido violada y que el padre de su hijo era una persona a la que ella conocía.
Pero es que aun en el caso de que hubiera sido cierto, y que se plantee esta problemática, los datos hablan por sí mismos.
Por un lado, el porcentaje de embarazos producto de una violación son insignificantes. Un estudio del Hospital San Pablo de Minneapolis (EEUU) reveló que de 3.500 violaciones tratadas allí en 10 años, no se registró ningún embarazo, mientras que en otro, de 1290 víctimas de violación, sólo un 0,6% de ellos tuvo como consecuencia un embarazo.
Aún así, prescindamos de estos datos, y admitamos la realidad de que existen embarazos producidos por violación. ¿Lo es en proporción como para justificar una ley contraria a un valor supremo del ordenamiento jurídico, como lo es la protección de la vida?. Para muchos el embarazo por violación es un caso tan extremo y dramático que exige esta excepción para que se admita y deje de ser punible. ¿El resultado? Pues que según datos de 2002, de todos los abortos realizados en España, un 0,03% alegaron esta causa.
Por tanto, parece evidente que, una vez más, la admisión de un supuesto excepcional a un principio o bien que la ley protege acaba por cercenarlo por completo. Así ocurrió en los comienzos del divorcio y así está ocurriendo con la eutanasia.
Otro motivo muy argumentado, y por el que se produce el 96,8% de los abortos en España, es el del grave peligro para la salud de la madre. Nuevamente, se trata de un caso de grave desinformación y de pasividad de las autoridades públicas con respecto a estas madres, que merecen más atención y protección. Posiblemente si se informara debidamente las cifras serían otras, y sobretodo no se habría admitido este falaz supuesto. Y es falaz porque parece ser que con el aborto se cumple aquello de que es peor el remedio que la enfermedad. Como muestra, un estudio financiado por el gobierno de Finlandia, que confirmó que las mujeres que se someten a un aborto corren cuatro veces más el riesgo de morir que las que continúan su embarazo y dan a luz. Por su parte, como informa el portal encuentra.com “la Dra. Maria Simon, psicóloga en la Clínica Ginecológica Universitaria de Würzburg (Alemania), ha realizado un estudio de las consecuencias psíquicas del aborto. La propia autora expone los resultados de esta investigación. Señala que tras un aborto se acumulan las siguientes consecuencias psíquicas: sentimientos de remordimiento y de culpa, oscilaciones de ánimo y depresiones, llanto inmotivado, estados de miedo y pesadillas. Frecuentemente estos fenómenos van acompañados de perturbaciones físicas, como alteraciones del ritmo cardiaco o de la tensión arterial, migraña, trastornos del aparato digestivo o calambres en el vientre. Inmediatamente tras el aborto y bastante tiempo después, las pesadillas tienen como tema niños pequeños muertos.”
Queda patente que es precisamente por la salud de la madre que se debería prohibir esta nefasta práctica.
En resumen, todo un despropósito con dramáticas consecuencias: más de 80.000 niños abortados en 2002 y con tendencia creciente. ¿Ha solucionado algo el aborto? Rotundamente no.
Si alguien quisiera implantar una política progresista en esta materia, lo último sería volver a esta criminal práctica que data desde mucho antes de nuestra Era. Lo que de verdad hace progresar a la humanidad, como nos recordaba en 2001 el expresidente de la República federal de Alemania, es la escala humana. La protección radical de la vida, desde su concepción a su muerte natural, es condición indispensable de un ordenamiento democrático justo. Una verdadera política innovadora sería aquella que protegiera estas madres y les ayudara para poder sacar adelante este don tan preciado de la vida, base y fundamento de todos los demás Derechos Humanos.



