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19/09/2006

LO QUE EL PAPA ENSEÑA

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Mucho se ha hablado y escrito en los últimos días acerca del Papa y de sus palabras en Alemania, las cuales han encendido una oleada de reacciones violentas en el mundo islámico contra cualquier objetivo cristiano (sin atender siquiera a su condición de católico romano). Incluso hemos tenido que lamentar la muerte de una religiosa a causa de su condición de católica.

En medio de toda esta oleada de noticias y opiniones corremos el riesgo de perder de vista las verdaderas palabras del Papa, lo que con ellas nos quiso transmitir. ¿Sabemos qué es lo que dijo exactamente?, ¿atacó al Islam?, ¿pidió perdón por lo dicho?. La realidad es que a la luz del "polémico" discurso y de sus anteriores opiniones al respecto, la respuesta es que Benedicto XVI siempre ha querido tender puentes de concordia, diálogo y servicio a la Verdad. Por eso, lo que dijo merece ser transmitido, y entendido, además, apoyándonos en anteriores intervenciones sobre el objeto del discurso que arrojan luz sobre lo que tan lúcidamente quiso enseñar ante ese público universitario.

El origen de toda la controversia está en la cita de un Emperador del siglo XIV, usada por Benedicto XVI en el contexto de un discurso académico y pastoral a la vez, pronunciado en la universidad de Ratisbona, que tenía como objetivo poner de relieve la clásica cuestión de la relación entre fe y razón. El hilo argumental indicaba cómo tanto desde una concepción totalmente trascendental de Dios, por un lado, como el racionalismo secular occidental que quiere enclaustrar todo conocimiento científico a la pura experimentación empírica por otro, no sólo no se corresponden con las enseñanzas de la Iglesia, sino que además, ambas posturas traen consecuencias trágicas y nefastas de las que en la actualidad y en la historia tenemos sobradas muestras.

El propio Papa ha aclarado posteriormente que "se trataba de una cita de un texto medieval, que no expresa de ninguna manera mi pensamiento personal". Lo cual es fácilmente comprobable a poco que busquemos en anteriores textos suyos, incluidos, por supuesto, los de su época de Cardenal.

Por resumir un poco, lo que el Papa vino a decir es que la fe es racional, que puede darse una interrelación entre Dios y los hombres porque Dios es "logos", es decir, "sentido" y que por lo tanto, de todo ello se deriva que a la hora de mostrar la fe, y en la búsqueda de las verdades más trascendentales del hombre, el diálogo es el instrumento más justo, si la fe se deja iluminar por lo divino y la fe se depura de irracionalidad. Así, el discurso pronunciado lo acababa con unas palabras que son al mismo tiempo una invitación: "Es a este gran logos, a la anchura de la razón, a donde invitamos a nuestros compañeros en el diálogo de las culturas". Según mi opinión, el mensaje e intencionalidad del Papa están clarísimos y no difieren en absoluto de sus ideas de siempre, huyendo del simplismo y con una apertura en todo momento al entendimiento de las ideas de los demás. De esta manera, en 2004, el entones Cardenal Ratzinger entabló un diálogo con Jürgen Habermas en el marco de una ponencia en Múnich en la que se expresó en los siguientes términos al hacer referencia al mundo islámico: "desde el absolutismo fanático de un Ben Laden hasta actitudes que están abiertas a una racionalidad tolerante, se da un amplio arco de posiciones." En consecuencia, lo que el Papa argumenta es la posibilidad del entendimiento, también con el mundo musulmán, y la colaboración de todos hacia la búsqueda de la Verdad, en pos del bien común de toda la humanidad. El Papa viene recordando desde hace mucho tiempo que el racionalismo secular y el fanatismo religioso son posturas autodestructivas para la propia persona, instando como hizo ante Jürgen Habermas en 2004 a que, en el entorno intercultural en que vive el mundo de hoy, "pueda ponerse en marcha un universal proceso de purificaciones (de la fe y de la razón) en el que finalmente los valores y normas conocidos de alguna manera o barruntados por todos los hombres lleguen a recobrar una nueva capacidad de iluminación de modo que se conviertan en fuerza eficaz para una humanidad y de esa forma puedan contribuir a integrar el mundo." Para ello defendía el Cardenal Ratzinger que "hay también que amonestar a la razón a reducirse a sus límites y a aprender y a disponerse a prestar oídos a las grandes tradiciones religiosas de la humanidad. Si la razón se emancipa por completo y se desprende de tal disponibilidad a aprender y se sacude tal correlacionalidad o se desdice de tal correlacionalidad, la razón se vuelve destructiva."

Todo ello, finalmente, nos muestra que lo que el Papa propone al mundo es que se deje iluminar por la fe. Y a la fe, que se deje "purificar y ordenar una y otra vez, cosa que era por lo demás la idea de los Padres de la Iglesia". Razón y fe, por tanto, mundo secular y mundo religioso, en diálogo sincero y abierto hacia un verdadero progreso de la humanidad. He aquí la verdadera lección del Santo Padre.

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19/09/2006 11:04 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia No hay comentarios. Comentar.

07/07/2006

Te esperamos Santo Padre. Ya vamos para Valencia.

Hoy es el día esperado desde hace un tiempo. Saldremos de Madrid sobre el medio día con destino a Valencia. No sé las horas de viaje, supongo que más de los normal. Bueno, supongo no, casi con total seguridad. Pero la espera no es en balde. Benedicto XVI nos viene a visitar, y hay que responder con entusiasmo y entrega. Al menos es esa la visión que yo tengo de esta visita.

 

Ya han pasado las campañas y los debates para dar paso a la fiesta de la Familia. Un Encuentro familiar marcado por la tragedia que hace unos días nos sacudía a todos, al saber la muerte de decenas de personas y otros tantos heridos en el accidente de metro más grave de la historia de España. También la primera visita de Juan Pablo II vino precedida por el sufrimiento, cuando más de 30 personas fallecieron por la inundación de la presa de Tous, también en tierras valencianas. No soy amigo de lecturas místicas de los acontecimientos, ni de sacar de las coincidencias de la vida conclusiones concretas y deterministas. Dios sabrá el porqué permite estas cosas, aunque de la lectura de un santo español leí una vez, y se me quedó grabado, que Jesús bendice siempre con la Cruz, porque es donde más a su lado podemos estar. Sea ésta la razón o no, lo que está claro es que las contrariedades para lo que nos han de servir es para acercarnos más a quien todo lo puede.

 

Durante estos días, Valencia se convierte en el centro de atención del debate sobre el pilar de la sociedad, que es la Familia. Y más concretamente, la transmisión de la fe en ese contexto. Es el quinto Encuentro que se celebra y al que Juan Pablo II se comprometió a apoyar con su presencia, testigo que recogió enseguida Benedicto XVI. Es un tipo de acontecimiento clave por la temática pero que seguramente de no contar con la presencia del Papa habría pasado muy desapercibido, en medio del húmedo calor veraniego de las tierras valencianas. Es gracias al apoyo decidido del Santo Padre, que la Familia, con su Encuentro Mundial, se ha visto en el centro de todas las miradas. Lo que más importa ahora son los frutos de todo tipo que se van a recoger, y esperemos que sean abundantes, por el bien de la sociedad y la humanidad entera y es por ello que el Papa en las semanas previas nos ha pedido que se rece mucho y se encomiende a la Virgen que el Espíritu Santo ilumine las conciencias de los participantes en el Encuentro, para que se convierta en el inicio de una “nueva primavera” para las familias.

 

Ya tengo ganas de salir, de ver mi tierra valenciana (aunque Madrid también lo es) de nuevo, pero muchísimo más que todo eso, de poder ver al Papa, un hombre del cual, una vez elegido, comencé a leer e informarme debidamente y ante lo cual no puedo más que admirar y maravillarme de su calidad y altura intelectual, al tiempo que humana. Una sencillez, humildad que contrasta con la grandeza de su pensamiento y contra quien se han vertido numerosas calumnias y falsedades desde el momento en que se mostró decidido a hacer teología al servicio de los demás, de Jesús y la Iglesia, y no al servicio de su propio pensamiento, entendiendo propio como ajeno a la luz de la verdad que es la fe. Al contrario, se trata de un hombre que nunca ha temido los desafíos intelectuales, no ha rehuido pregunta o cuestión alguna, y siempre considerándose un “cooperador de la verdad”, tal y como puso en su lema episcopal.

 

Bien, no se trata hoy de enrollarme, así que simplemente concluiré mostrando, una vez más, la alegría que supone para mí este fin de semana, la visita del Papa y la esperanza de que la Familia tenga en este Encuentro el inicio de una “nueva primavera” cargada de frutos y luz para el futuro. ¡Te esperamos Santo Padre!

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07/07/2006 11:39 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia No hay comentarios. Comentar.

29/06/2006

INDULGENCIA PLENARIA EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS

Pego una noticia del Servicio de Información vaticano: 

CIUDAD DEL VATICANO, 28 JUN 2006 (VIS).-Con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Valencia (España) del 1 al 9 de julio, Benedicto XVI concede la indulgencia plenaria a los fieles que participen a alguna de las celebraciones y a la clausura. Así se explica en el decreto de la Penitenciaría Apostólica, que se hizo público ayer por la tarde.

El Papa, que clausurará el encuentro, manifiesta el deseo de que las numerosas personas de todo el mundo que concurran a Valencia, "participen con fervor y atención en las diferentes iniciativas y celebraciones religiosas que tendrán lugar a favor de la familia, y que, una vez que regresen a sus casas fortalecidos por la gracia de Dios, se dediquen con generosidad a conformar a sus familias y a las de su prójimo según las santas reglas del Evangelio".

Además, el Santo Padre pide a la Santísima Trinidad que obtenga de esta iniciativa "un gran beneficio para la Iglesia, especialmente con la reflexión profunda sobre el tema de la familia, sede de la vida y del amor, iglesia doméstica, en la que los padres transmiten a los hijos el don inestimable de la fe".

En el decreto se afirma que "el Sumo Pontífice concede a los fieles la indulgencia plenaria, que se obtendrá según las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), con espíritu desapegado de cualquier pecado, si participan fervientemente en alguna celebración solemne, en Valencia, en el transcurso del V Encuentro Mundial de las Familias, y en su clausura solemne".

"Todos los demás fieles que no puedan participar en ese acontecimiento -añade el texto- alcanzarán el mismo don de la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en los días en los que se celebra y en el día conclusivo, si, unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes en Valencia, rezan en familia el "Padre Nuestro", el "Credo" y otras oraciones devotas para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes mencionadas".

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29/06/2006 00:19 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia No hay comentarios. Comentar.

13/06/2006

Corpus Christi 2006 en Madrid

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Este Domingo la liturgia celebra la gran solemnidad del Corpus Christi, el Cuerpo de Cristo. Desde hace siglos los cristianos celebramos esta fiesta especial en la que adoramos y veneramos el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, verdaderamente presentes en la Eucaristía. Hasta hace poco era uno de esos "tres jueves" que relucían "más que el sol". Al final, ha ido quedando más relegado al Domingo. Para más información sobre esta fiesta: aquí.

El caso es que hoy quería simplemente invitar a los madrileños a la Adoración eucarística, procesión y vigilia que ha preparado la Archidiócesis. Toda la información está en su página web: aquí.

Aquí los datos básicos:

  

Eucaristía: 19:00h. Plaza de Oriente
Inicio de la Procesión: 20:00h.
Bendición final: Plaza de la Almudena

Triduo de preparación
14, 15 y 16 de junio. 19:00h
Templo Eucarístico Diocesano (c/ Desengaño, 26)

Vigilia Eucarística
17 de junio. 21:00h.
Catedral de la Almudena

Ahora os dejo unos enlaces muy útiles para preparar bien esta fiesta.

Homilia del Papa Benedicto XVI en la fiesta del Corpus Christi el 26 de mayo de 2005 

Ecclesia de Eucharistia. Carta Encíclia del Papa Juan Pablo II sobre la Eucaristía

"En la Fiesta del Corpus Christi" (Homilía de San Josemaría Escrivá de Balaguer. 28 de mayo de 1964)

Por último, recemos con Santo Tomás:

ADORO TE DEVOTE 

Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.

La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti,
pero basta con el oído para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más cierto que esta palabra de Verdad.

En la Cruz se escondía sólo la divinidad,
pero aquí también se esconde la humanidad;
Creo y confieso ambas cosas,
pido lo que pidió el ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios;
Haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere; que te ame.

¡Oh, memorial de la Muerte del Señor!
Pan vivo que da la vida al hombre:
Concédele a mi alma que de ti viva,
y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, bondadoso pelícano,
límpiame, a mí inmundo, con tu sangre,
De la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
Que al mirar tu rostro ya no oculto
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

 

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13/06/2006 23:33 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia Hay 2 comentarios.

19/04/2006

UN AÑO DE PAPADO

20060419161617-papa.jpgHoy justo hace un año, sobre las seis de la tarde, estábamos atentos a la fumata que iba a salir del Vaticano, esperando el anuncio de que teníamos un nuevo Papa. Nada menos que “el sucesor” de Juan Pablo II el Grande. Los medios de comunicación señalaban para esa hora la celebración de otra votación para la elección del Pontífice. La cuarta desde el comienzo del cónclave. Entonces, a las 17.50 empezó a salir un humo que no parecía negro, pero tampoco blanco. El día anterior, incluso, ya hubo quien anunció fumata blanca confundiendo el grisáceo que tomaba lo que salía de la chimenea vaticana. Sin duda, para la próxima habrá que mejorar el sistema para que salga más nítido el color. Pero esa vez no, en efecto, tras el gris ambiguo empezó a clarecerse más, hasta que el locutor del canal por donde lo estaba viendo sin duda aclamó “¡tenemos Papa!”. Minutos más tarde, desde el balcón principal del Vaticano se proclamaba: Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam. (...) Cardinalem Ratzinger qui sibi nomen imposuit Benedictum XVI.
 

La Plaza de San Pedro estalló de alegría: el ¡Cardenal Ratzinger!, ¡Benedicto XVI! Las reacciones fueron de lo más variadas. Muchos periódicos parecían horrorizados ante el que llamaban “panzerkardinal”, o haciendo continuas alusiones a su papel como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, o lo que es lo mismo, la antigua Inquisición. Se llegaron a decir cosas como la de la portavoz de la Red de organizaciones feministas contra la violencia de género, Ángeles Álvarez, llegando a afirmar que “supondrá una "absoluta fragilidad" para los derechos humanos de las mujeres”. Los comentarios de la calle no eran muy esperanzadores.

 
Personalmente, la imagen que tenía del Cardenal Ratzinger era prácticamente la que nos vendieron muchos medios durante el Cónclave, y ya antes. Solamente me había leído unas semanas antes del Cónclave, la Instrucción sobre algunos aspectos de la "teología de la liberación” de 1984 “Libertatis Nuntius”. Me la leí después de escuchar numerosas críticas a la respuesta que en ella daba el Cardenal a la teología de la liberación, así que fui directamente a la fuente. El resultado no pudo ser más positivo. Me encantó por lo clara, concisa, justa, equilibrada y adecuada que era. Y me di cuenta, una vez más, de la manipulación mediática a la que nos encontramos sometidos, pero ésta me dolió en especial y me hizo reflexionar profundamente.
 

Aún así, su elección me sorprendió en gran medida. Estaba convencido de que el Espíritu Santo me iba a sorprender.. pero, ¿así?. No sé si mi reacción fue de decepción, lo cierto es que me quedé contrariado. Mi confianza en Dios hacía que supiese que su elección era justa, pero por otro lado, mi pobreza humana se dejaba llevar por criterios terrenales. Así que eché mano de lo que sabía que era lo correcto: rezar por el Papa. Eso, y acordarme del hecho de mi primera lectura suya, me llevó a empezar a leer sobre él y sobretodo a seguirle mucho más de cerca. Ya sus primeras palabras rompieron topicazos: un sencillo, humilde, trabajador en la viña del Señor: así se definió el primer día. Y el día 24, en la Misa de inicio solemne del Pontificado declaró:  Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia.

 

Después me leí “Dios y el Mundo”, “La Sal de la Tierra” y  “verdad, valores, poder”. Y fui leyendo sus primeras homilías, su primera encíclica, declaraciones, las audiencias de los miércoles, otros escritos suyos anteriores, etc.. en resumen, creo que, una vez más, Dios nos ha puesto un regalo al frente de su Iglesia. Un regalo porque este hombre es extraordinario y mi convencimiento se asienta, después de este tiempo, en la certeza de que tener a Benedicto XVI como Papa es toda una bendición del Cielo. Y a un año de su elección, lo que nos queda es volver a dar gracias.

 

El Papa, por justificar un poco mi entusiasmo, es una persona que destila Amor a Dios y a su Iglesia. De ahí, del Amor, nace su preocupación por mantener pura la fe que Él nos dio para transmitir a toda la humanidad. Pero a su vez es un hombre increíblemente lúcido e inteligente, que sabe leer los acontecimientos actuales desde una perspectiva global y con la experiencia de la historia humana. Sabe ver más allá de lo inmediato, siendo consciente de las consecuencias a largo plazo de cosas que no se hacen como Dios quiere. Por eso mismo, siempre ha alertado del peligro de la dictadura del relativismo, o de las uniones homosexuales, pues es consciente de que sus consecuencias atentan nada menos que contra la propia esencia antropológica del ser humano y cercena el fundamento último de la sociedad: la familia.

 

De igual manera, es un Papa volcado con el ecumenismo, dando pasos importantísimos aunque discretos en este campo. Es la personificación del Concilio Vaticano II al unir perfectamente la fidelidad al “depósito de la fe”, manteniendo su pureza y esplendor con el diálogo sin temor con el Mundo, y con otras religiones, sobre cualquier tema de la vida o la fe.

 

En fin, es un Papa que dejará huella en la historia de la Iglesia, aunque no tenga el carisma de su estimado y Santo predecesor Juan Pablo II. Un Papa que, aun conviviendo con la sombra del Papa Grande, ya empieza a dejar la suya. En otra ocasión volveré sobre aspectos concretos de sus pasos en este año de pontificado: gestos ecuménicos, su Encíclica, o las alertas sobre el cuidado en la Liturgia o el trato a Cristo presente en la Eucaristía, por no hablar de su cercanía a las preocupaciones del mundo en relación a las guerras, los desastres naturales, la pobreza y toda injusticia social.

 

Mientras, recordemos aquella jaculatoria tan bonita para recordar: “omnes cum Petro, ad Iesus per Mariam” que, todos, junto al Papa como cabeza de la Iglesia y sucesor de la Cabeza de los Apóstoles, vayamos hacia Jesús, siempre por mediación de Santa María, madre de toda la Iglesia.

 

¡Que Dios nos conserve al Papa, lo llene de vida y lo haga feliz en la tierra!

 
19/04/2006 16:16 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia No hay comentarios. Comentar.

07/04/2006

¿El evangelio de Judas?

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Estos últimos días hemos estado viendo por los medios de comunicación la publicación de un supuesto “Evangelio de Judas”. La noticia no tendría más importancia si no fuera por la idea que se ha querido transmitir de que, en realidad, Judas habría actuado bajo el mandato de Jesús para ser traicionado, y así cumplir con la salvación de la humanidad mediante la crucifixión de Jesucristo.
 
No es el primero de estos documentos que, sobretodo últimamente, han salido a la luz, y siempre se ha pretendido que fueran un factor de desestabilización de los cimientos de todo lo que a lo largo de los siglos nos ha transmitido la Iglesia. Uno a uno, siempre se ha demostrado su falsedad o su no contradicción con las enseñanzas del cristianismo. Y todo ello, bajo el auspicio de la moda lanzada por el Código Da Vinci de remontarse a la historia de Jesucristo para “demostrar” el engaño de la religión tradicional, y en especial de la “poderosa” Iglesia Católica. 

Antes de entrar a fondo con el documento atribuido a Judas, sí me gustaría realizar una serie de reflexiones acerca de este fenómeno:
 
-         Es cuanto menos curioso cómo los ataques a la Fe han pasado de la negación de la posibilidad del conocimiento de la Verdad, pasando por el “Dios ha muerto” de Nietzsche, el cientificismo y el racionalismo a otra etapa en que, una vez fracasadas estas corrientes se pretende “utilizar” figuras como la de Jesús, no cuestionando la validez de su existencia (que ya nadie medianamente documentado se atreve a negar) pero dándoles un nuevo “toque” modernista, incluso haciéndolo abanderado de ideas totalmente contrarias a la Ley natural y a lo que Él mismo enseñó. Ese el trasfondo de, entre otros, el Código Da Vinci.
-         Después, muchos y no precisamente cristianos, han visto claramente que bajo la aparición de estos documentos, historias, “revelaciones”, etc.. no hay más que el aprovechamiento de un filón de negocio que para nada es producto del azar. Habría que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que no es casualidad que el “Evangelio de Judas”, que transforma al villano en héroe, “The Jesus Papers” o el próximo estreno de “El Código Da Vinci”, que invierte la idea que hasta ahora teníamos de Jesucristo, aparezcan en fechas más o menos cercanas, con sospechosas filtraciones por la red y más cuando nos acercamos a la Semana Santa.
 
Pero lo más inquietante de todo esto es la aceptación de estas modas de un modo tan acrítico por parte del público en general. La educación laicista, la idea de construcción de una sociedad civil al margen de toda “ingerencia” religiosa y menos católica, junto a otros factores, ha creado unas graves carencias formativas que nos dejan indefensos ante cualquier nueva idea o teoría que alguien quisiera propagar. Cuando se quiso crear una sociedad “librepensadora” se ha conseguido la construcción de una sociedad asombrosamente crédula.
 
Con respecto a “El evangelio de Judas”, se continúa con la corriente de la teoría de la conspiración por la que la Iglesia sería la responsable de una manipulación de la figura de Jesús, utilizándolo como arma de poder. Se trata de un manuscrito de unas 26 páginas, escrito en copto, hallado en Egipto en 1978 y que “National Geographic” tiene previsto publicar en varios idiomas a finales de este mes, con emisión de un documental incluido (el Domingo de Ramos). 
 
Los científicos que llevan años estudiándolo afirman que se trata de un texto del siglo IV o V, copia a su vez de otro documento de finales del siglo II redactado por la secta gnóstica de los Cainitas y que San Ireneo ataca en su obra “contra las herejías”, en torno al año 180. 
Pinchando aquí encontraréis el texto en inglés donde San Ireneo habla de este supuesto evangelio, indicando las ideas que subyacen en él. 
 
La traducción en castellano de ese párrafo sería el siguiente:
 
31,1. Otros dicen que Caín nació de una Potestad superior, y se profesan hermanos de Esaú, Coré, los sodomitas y todos sus semejantes. Por eso el Hacedor los atacó, pero a ninguno de ellos pudo hacerles mal. Pues la Sabiduría tomaba para sí misma lo que de ellos había nacido de ella. Y dicen que Judas el traidor fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque sólo él entre todos conoció la verdad para llevar a cabo el misterio de la traición, por la cual quedaron destruidos todos los seres terrenos y celestiales. Para ello muestran un libro de su invención, que llaman el Evangelio de Judas.
 
Por tanto, en absoluto estamos ante un nuevo descubrimiento y, como dice el padre Thomas Williams en zenit.org, no representa sacudida alguna a los cimientos de la Iglesia, pues de todos es sabido que existen copias de evangelios gnósticos y que pueden ser adquiridos en cualquier librería cristiana, sabiendo que no son cristianos. Este hecho desmiente de raíz la idea de una Iglesia “ocultista”, en medio de tramas que pretendan eliminar supuestas pruebas contradictorias con la Fe, tal y como Dan Brown lanzó infundadamente como teoría. En realidad, el peligro no viene del documento en sí, sino de la desinformación existente.
 
El gnosticismo, surgido hacia el siglo II, erigió sistemas de pensamiento en los se que unían doctrinas judías o paganas con la revelación y los dogmas cristianos. Creían que eran poseedores de un conocimiento superior que sólo les era dado a una minoría selecta y que por medio de él se salvaban, junto a una serie de prácticas ocultas. Hoy en día, el gnosticismo ha vuelto a tomar cuerpo a través de las corrientes del New Age. De hecho, Juan Pablo II afirmó que “El New Age es una nueva forma de practicar la “gnosis”, postura de espíritu que tergiversa la Palabra de Dios.” 

Posiblemente, sea mejor dejar el tema del New Age para tratarlo por separado otro día.  Hoy, baste simplemente concluir con una serie de comentarios finales acerca de “El Evangelio de Judas”: es imposible que fuera en realidad del mismo Judas, el “apóstol traidor”, ya que según todos los estudios, el manuscrito hallado es copia de otro texto fechado en el siglo II dC, e incluso San Ireneo conocía de su existencia y de su falsedad, como invención de unas sectas que él mismo conocía de cerca, por ser coetáneo de ellas. 
 

Por último, tanto si somos cristianos como si no, hemos de ser conscientes de las carencias formativas que, en este terreno empezamos a experimentar las nuevas generaciones, y es un proceso que llevamos décadas padeciendo pero que ahora empieza a hacer estragos, con la proliferación de este tipo de historias nada inocentes, pero a todas luces falsas. Y como consecuencia, hemos de hacer esfuerzos por combatir la ignorancia propia y ajena, y la mala fe de quienes pretenden dinamitar la base de nuestra Fe y nuestra sociedad con especulaciones sin fundamento que llegan a cuestionar el fundamento antropológico de la persona humana como ser creado y sujeto a unas leyes morales inherentes a su naturaleza.

07/04/2006 16:40 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia Hay 3 comentarios.

02/04/2006

Alegría y perdón en Juan Pablo II

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El mundo entero recuerda hoy la figura de uno de los hombres más grandes de la historia y, sin duda, una de las claves del siglo XX. Hace exactamente un año, una larga espera llegaba a su término para que la humanidad despidiera a Juan Pablo II, el Papa Grande.

Su vida fue toda una escuela de Amor a Dios y entrega fiel. Desde el punto de vista humano, sus días son dignos de novelarse: un chico que muy pronto sufrió la ausencia de la madre, un accidente que le dejó en coma varios días, un polaco que padeció la opresión de su patria, un trabajador incansable, un católico en la clandestinidad, deportista, amante de las artes, sacerdote, filósofo y cabeza de la cristiandad.

 

Hace un año reflexionábamos admirados sobre cómo sus últimos días fueron toda una representación de la Pasión de Cristo, y nos daba una lección ejemplar de cómo los cristianos hemos de amar la Cruz, en virtud del Amor a Cristo y en remisión de todos los pecados. Siempre que he escrito algo sobre Juan Pablo II me viene la misma tentación de querer abordarlo todo. Admitámoslo: es imposible, en una líneas como las presentes.

Biográficamente, hace doce meses ya tuve oportunidad de publicar una reseña de su vida para unas cuantas páginas web. Hoy intentaré resaltar los aspectos de su persona que después de este tiempo nos han quedado. Y sé que será a riesgo de omitir rasgos fundamentales de su historia. 

Desde mi punto de vista personal, confesaré que fue un verdadero aliento espiritual. No era posible no conmoverse ante tanta entrega vislumbrada a través de los medios de comunicación o in situ, como tuve varias veces la suerte de verlo. Y esa conmoción sólo tenía un fin al que compelía: Cristo, con la mediación de María. Así, estoy seguro que el Espíritu Santo se sirvió de él para llegar a muchas almas. El Papa que fue maestro del perdón y el arrepentimiento movía precisamente a arrepentirse y admitir la culpa, como primer paso a una vida de santidad y de profundísima alegría y felicidad. 

 

Arrepentimiento...

Y hete aquí la primera de dos reflexiones: hoy en día es muy común escuchar eso de que “yo no me arrepiento de nada en esta vida”. Sin duda, es una de las consecuencias de lo que decía Pío XII cuando afirmaba que el gran error del siglo XX había sido el olvido del sentido del pecado. En consonancia con lo que el nuevo Papa Benedicto XVI ha apuntado como uno de los grandes desafíos de la nueva era: el relativismo. Por el contrario a esta mentalidad, Juan Pablo II llegó a pedir perdón y a llamar al arrepentimiento de nada más y nada menos que los pecados cometidos por los hijos de la Iglesia en la defensa de la Verdad, cuando se han utilizado métodos poco respetuosos con la Dignidad Humana. Y es que aunque la Iglesia es Madre Santa, sus hijos a menudo no nos comportamos como es debido, diciéndonos “sí” a nosotros mismos, y “no” a Dios. Pero para ir a Dios, Jesús nos enseñó que hay que negarnos a nosotros mismos, por Él, y eso pasa por el arrepentimiento y la lucha humilde por ser santos. No buenos, sino santos, lo cual sólo es posible si cada vez más ponemos a Dios (que todo lo puede) en nuestra vida, y menos a nosotros (que sin Él nada podemos).

Paralelamente a esto, el Papa Juan Pablo II fue una persona verdaderamente alegre. Contrariamente a lo que nos llega a través de la cultura imperante, la aceptación por Cristo de la Cruz y del sufrimiento llevó al Papa y lleva a todo cristiano, a la mayor de las alegrías, la terrenal y la eterna. Y es que, ¿hay mayor alegría que saberte Hijo del Creador y que somos amados por un Amor que no tiene límites? Por eso, la alegría del cristiano es felicidad también en la tierra, a pesar de los pecados, si nos arrepentimos y acudimos a la Confesión con el sacerdote, que es Cristo.

... y Alegría:

A Juan Pablo II le vimos reír a carcajadas, bailar, jugar, bromear y sentirme más joven que cualquiera. Por eso tenía una conexión especial con la juventud. Sabía que en nosotros estaba el futuro de la humanidad. Sabía que un puñado de jóvenes santos haría que el mundo se girase como un calcetín. Que de donde hubiera odio surgiría Amor, donde hambre, hastío, donde tristeza, alegría y donde muerte, felicidad eterna. Y no es ninguna tontería: hace 2000 años, cuando a los cristianos no se les insultaba o ridiculizaba, como ahora, sino que se les asesinaba y perseguía, 12 hombres (y algún adolescente, como Juan) con muchos defectos pero con Amor y fe, cambiaron el mundo entero: el imperio romano primero se convirtió, y luego vino la construcción del occidente católico. La nueva civilización que surgiría, en especial en Europa, se construyó sobre la figura de Cristo y su Iglesia. Y por Cristo se evangelizaron nuevos mundos, donde la nueva luz del Evangelio hizo pasar épocas de culturas que degradaban al ser humano.

Tras un milenio de unidad, en el segundo vinieron las separaciones entre los cristianos, las guerras y los grandes desafíos a la fe como nunca antes las hubo. Pero Juan Pablo II, el Papa que nos enseñó a la luz de la Tradición las enseñanzas del Concilio Vaticano II, mantenía la esperanza de que el tercer milenio volvería a ser el de la reintegración y el de una “nueva primavera” espiritual para el mundo. Y la Iglesia con su autoridad, catolicidad, santidad y vocación misionera había de ser la luz que guíe de nuevo a la Sociedad hacia la alegría, el Amor, la Verdad y con ella, la Libertad.

Pero para ello, nosotros, los hijos de la Iglesia, los cristianos “de a pie”, hemos de reencontrarnos con Jesús, puesto que en nuestro día a día en la universidad, colegio, en casa, el trabajo, con la familia y los amigos es como se materializa la vida de la Iglesia y la misión salvadora que Jesús quiere, cuya realización se concreta en cómo vivamos cada circunstancia de la vida cotidiana. Y ahí será como los demás vean en qué consiste la vida de la Iglesia.

Por eso, un año después, del ejemplo de Juan Pablo II, y por sistematizar, extraigo para provecho propio las dos enseñanzas de vida que hoy contemplo: el arrepentimiento como primer paso hacia la conversión a Dios; y la Alegría, como fruto de una entrega sincera y personal a la voluntad de Dios. Dos aspectos: el arrepentimiento y la alegría, ambos con origen en el Amor a Dios, que necesariamente se irradian en nuestro alrededor, inundando nuestros ambientes de paz y felicidad, como Juan Pablo II lo hiciera, primero en su entorno y luego ante toda la humanidad.

 

02/04/2006 13:41 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia Hay 1 comentario.


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