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19/09/2006

LO QUE EL PAPA ENSEÑA

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Mucho se ha hablado y escrito en los últimos días acerca del Papa y de sus palabras en Alemania, las cuales han encendido una oleada de reacciones violentas en el mundo islámico contra cualquier objetivo cristiano (sin atender siquiera a su condición de católico romano). Incluso hemos tenido que lamentar la muerte de una religiosa a causa de su condición de católica.

En medio de toda esta oleada de noticias y opiniones corremos el riesgo de perder de vista las verdaderas palabras del Papa, lo que con ellas nos quiso transmitir. ¿Sabemos qué es lo que dijo exactamente?, ¿atacó al Islam?, ¿pidió perdón por lo dicho?. La realidad es que a la luz del "polémico" discurso y de sus anteriores opiniones al respecto, la respuesta es que Benedicto XVI siempre ha querido tender puentes de concordia, diálogo y servicio a la Verdad. Por eso, lo que dijo merece ser transmitido, y entendido, además, apoyándonos en anteriores intervenciones sobre el objeto del discurso que arrojan luz sobre lo que tan lúcidamente quiso enseñar ante ese público universitario.

El origen de toda la controversia está en la cita de un Emperador del siglo XIV, usada por Benedicto XVI en el contexto de un discurso académico y pastoral a la vez, pronunciado en la universidad de Ratisbona, que tenía como objetivo poner de relieve la clásica cuestión de la relación entre fe y razón. El hilo argumental indicaba cómo tanto desde una concepción totalmente trascendental de Dios, por un lado, como el racionalismo secular occidental que quiere enclaustrar todo conocimiento científico a la pura experimentación empírica por otro, no sólo no se corresponden con las enseñanzas de la Iglesia, sino que además, ambas posturas traen consecuencias trágicas y nefastas de las que en la actualidad y en la historia tenemos sobradas muestras.

El propio Papa ha aclarado posteriormente que "se trataba de una cita de un texto medieval, que no expresa de ninguna manera mi pensamiento personal". Lo cual es fácilmente comprobable a poco que busquemos en anteriores textos suyos, incluidos, por supuesto, los de su época de Cardenal.

Por resumir un poco, lo que el Papa vino a decir es que la fe es racional, que puede darse una interrelación entre Dios y los hombres porque Dios es "logos", es decir, "sentido" y que por lo tanto, de todo ello se deriva que a la hora de mostrar la fe, y en la búsqueda de las verdades más trascendentales del hombre, el diálogo es el instrumento más justo, si la fe se deja iluminar por lo divino y la fe se depura de irracionalidad. Así, el discurso pronunciado lo acababa con unas palabras que son al mismo tiempo una invitación: "Es a este gran logos, a la anchura de la razón, a donde invitamos a nuestros compañeros en el diálogo de las culturas". Según mi opinión, el mensaje e intencionalidad del Papa están clarísimos y no difieren en absoluto de sus ideas de siempre, huyendo del simplismo y con una apertura en todo momento al entendimiento de las ideas de los demás. De esta manera, en 2004, el entones Cardenal Ratzinger entabló un diálogo con Jürgen Habermas en el marco de una ponencia en Múnich en la que se expresó en los siguientes términos al hacer referencia al mundo islámico: "desde el absolutismo fanático de un Ben Laden hasta actitudes que están abiertas a una racionalidad tolerante, se da un amplio arco de posiciones." En consecuencia, lo que el Papa argumenta es la posibilidad del entendimiento, también con el mundo musulmán, y la colaboración de todos hacia la búsqueda de la Verdad, en pos del bien común de toda la humanidad. El Papa viene recordando desde hace mucho tiempo que el racionalismo secular y el fanatismo religioso son posturas autodestructivas para la propia persona, instando como hizo ante Jürgen Habermas en 2004 a que, en el entorno intercultural en que vive el mundo de hoy, "pueda ponerse en marcha un universal proceso de purificaciones (de la fe y de la razón) en el que finalmente los valores y normas conocidos de alguna manera o barruntados por todos los hombres lleguen a recobrar una nueva capacidad de iluminación de modo que se conviertan en fuerza eficaz para una humanidad y de esa forma puedan contribuir a integrar el mundo." Para ello defendía el Cardenal Ratzinger que "hay también que amonestar a la razón a reducirse a sus límites y a aprender y a disponerse a prestar oídos a las grandes tradiciones religiosas de la humanidad. Si la razón se emancipa por completo y se desprende de tal disponibilidad a aprender y se sacude tal correlacionalidad o se desdice de tal correlacionalidad, la razón se vuelve destructiva."

Todo ello, finalmente, nos muestra que lo que el Papa propone al mundo es que se deje iluminar por la fe. Y a la fe, que se deje "purificar y ordenar una y otra vez, cosa que era por lo demás la idea de los Padres de la Iglesia". Razón y fe, por tanto, mundo secular y mundo religioso, en diálogo sincero y abierto hacia un verdadero progreso de la humanidad. He aquí la verdadera lección del Santo Padre.

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19/09/2006 11:04 Autor: Jorge. Enlace permanente. Tema: Iglesia No hay comentarios. Comentar.


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