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03/06/2006
Jo sí t´espere (yo sí te espero)

Queridísimo Papa Benedicto XVI:
Soy un valenciano afincado establemente en Madrid, y le escribo como hijo suyo en la fe para agradecerle desde el corazón que, haciendo propia la voluntad de nuestro recordado Juan Pablo II, nos venga a visitar con motivo del Encuentro Mundial de la Familia (EMF), que se celebrará en Valencia este julio.
El EMF es un encuentro cuyo lema para este año será "la transmisión de la fe en la familia". La familia, como usted mismo ha recordado, es " patrimonio y bien común de la humanidad". Es, asimismo, la base imprescindible de toda la sociedad, y tiene entre sus nobilísimas misiones la transmisión de la fe como fuente de Amor y felicidad. Predecesores suyos, como Pío XII, llegaron a hablar de "célula vital", mientras que el Concilio Vaticano II la definió como "fundamento de la sociedad" y es que, sin una protección efectiva de la familia, la sociedad no puede progresar, si no es creando espejismos de falso progreso que destruyen la naturaleza del hombre, alejándolo de su moral natural. El terrible relativismo moral que estamos viviendo que, sin embargo, adopta los dogmas de la modernidad como indiscutibles, ha desdibujado en nuestras legislaciones el concepto de matrimonio, fundamento de la familia, equiparándolo a otras formas de convivencia humana que no se corresponden a la verdadera finalidad del amor humano. Éstas, son contrarias a la dignidad personal que exige considerar al cónyuge como una persona a quien se debe un amor total, fiel y exclusivo hasta la muerte, y abierto a la transmisión de la vida (Cf. HV).
Son muchas las amenazas a la familia (a la persona misma, en definitiva) que en nuestros días se producen, empezando por la "epidemia del divorcio", pasando por las parejas de hecho y acabando por le legalización de las uniones homosexuales. Ya la gente apenas se da cuenta del profundo daño que hacemos la sociedad y a las futuras generaciones cuando relativizamos estos valores fundamentales, siendo todo ello consecuencia de un progresivo alejamiento de Dios, en la vida personal y en la social, lo que conlleva antes o después, tal y como ud. mismo ha escrito en numerosas ocasiones, a la destrucción misma de la persona.
"La familia es el lugar adecuado para la transmisión de la vida y para la educación más fundamental por cuanto ofrece un clima propicio de afecto, estabilidad familiar, basada en un sólido compromiso y en la comunión de personas, junto a la complementariedad que ofrecen el padre y la madre. En la familia cada uno es amado por lo que es y, de este modo, se aprende de un modo práctico qué es el amor."
Puede que la defensa de todo ello, que el EMF pretende, si Su Santidad no hubiera decidido venir, pasaría más desapercibido en los medios. Ahora, con su presencia, no sólo se nos hace más cercana la unión de los católicos en comunión con Pedro, sino que realza el fin del Encuentro, y su vital importancia, no sólo para los cristianos, sino para toda la sociedad.
No somos papistas, como se nos ha dicho. Pero cuando se ama a un Padre, a un Pastor como Su Santidad, siempre es una alegría que su pueblo le reciba. Y sabemos que los que nos une, su esencia, es Cristo. Tal acontecimiento merece que nos volquemos.
Algunas reacciones en contra se han alzado. No creo que sea por Su venida en sí. Como decía, el mensaje del Encuentro se abre así al mundo, y eso es lo que no gusta. Muchos quisieran que la Iglesia no hablase alto, que no opinara, y que la Verdad objetiva no existiera. Pero no. Cristo vive y se sirve de la Iglesia para darse a conocer. Él es la vida y camino. Si hablamos al mundo es por Caridad, un Amor inmenso que no nos lo podemos quedar, porque nos impele a compartirlo con todo el mundo.
Por eso, su venida hace que por un par de días Valencia se constituya en altavoz por un mundo más humano. Si hay quien de ella de sirve para sus intereses, eso no debería ser obstáculo. Allá aquéllos con sus conciencias. Los que se han quejado denuncian lo que se mueve alrededor de los preparativos, pero son menudencias al lado de la grandeza del mensaje que por encima de las miserias humanas se viene a proclamar en mi amada Valencia.
Por todo ello, Santo Padre, quiero acabar con unas palabras en la lengua de los valencianos, diciéndole que "jo sí t´espere. T´esperem tots els valencians, tots els espanyols i la gent d´arreu que aprofitarà per a vindre a fer-te costat. T´esperem i et direm que et quedes, al menys als nostres cors, que la família isca renovada amb força i que una nova primavera de la fe comence en juliol. La nostra Mare, la Verge dels Desamparats, nostra geperudeta t´obri els braços i ens acompanyarà per a fer realitat allò de que omnes cum petro, ad Iesum per Mariam: tots amb Pere, a Jesús per Maria".
07/06/2006
"Jo sí t´espere" en los medios

Hace unos días colgué un mensaje, a modo de carta, de apoyo a la venida del Papa a Valencia. Y el logo que lo encabezaba lo cogí prestado de los amigos de la iniciativa “josítespere”, que en valenciano significa “yo sí te espero”. Este nombre viene como respuesta a otra campaña que hace unas semanas se lanzó por internet y que encontró eco en los medios de comunicación, dirigida a hacer patente que en Valencia hay quien no espera al Papa, o eso dicen. Lo que yo creo es que a la mayoría dentro de esa minoría lo que le gustaría es que no viniera, cercenando la libertad de los católicos a reunirnos con nuestro Pastor. Como tampoco les gusta que expresemos nuestras ideas en público, que nos opongamos a las leyes inicuas basándonos en la ley natural, que la Iglesia oriente a los fieles a través de los medios de comunicación sobre directrices básicas que todo cristiano ha de seguir, etc.
El caso es que los que tenemos cierta (en mi caso modestísima, mínima) presencia en internet, nos hemos puesto manos a la obra. Hace como una semana le escribí a otro amigo de internet planteándole la posibilidad de lanzar una campaña que más o menos tuviera como slogan “jo si t´espere”, pues todavía no tenía conocimiento de la ya existente. Y me dio a conocer la campaña cuyo link ya incluí en mi blog. Me puse enseguida en contacto con ellos, expresándoles mi total apoyo. Ellos me lo agradecieron y hoy intento darles todavía mayor publicidad, dentro de mis modestas posibilidades, porque representan a muchos católicos, a los amantes de la verdadera libertad, para ofrecer a la sociedad unos valores de excelencia humana y espiritual cual es el lema del EMF “la transmisión de la fe en la familia”.
Gracias a Dios y a su saber hacer, la campaña empieza a dar sus frutos. Varios periódicos ya se han hecho eco. El diario Levante (uno de los diarios líderes en Valencia) lo hacía el día 5 de junio y diario digital progresista El Plural hoy mismo. La dirección de la campaña: http://jositespere.bitacoras.com comienza a hacerse notar.
Dice San Juan Bautista en el Evangelio de San Juan (Jn 3, 30), refiriéndose a Jesús, que “conviene que Él crezca y que yo mengüe”. Pues eso mismo pretenden los promotores de la campaña, y yo me uno a ellos, que el Encuentro de la Familia tome cada vez más protagonismo, sembrando gracias a estas campañas el germen del respeto a la libertad religiosa (que nada sería sin sus manifestaciones públicas) y que Benedicto XVI se encuentre aquí como en casa (porque lo es), pero que sobretodo la Familia, por el bien de la sociedad, salga reforzada este verano, siempre para mayor gloria de Dios. Como dicen en su web, ojalá dentro de un mes nadie se acuerde de nosotros, sino que el Encuentro sea todo un éxito.
08/06/2006
El sentido de la existencia

Hace un par de días me acabé este libro: “El hombre en busca de sentido”, del psiquiatra vienés Víktor E. Frankl. El profesor Frankl vivió en primera persona los horrores del nazismo, y sufrió en sus propias carnes la barbarie de los campos de concentración. El libro intenta narrar, sintéticamente, las experiencias de los presos, sus emociones, sus angustias, sus desesperanzas. Y todo, desde el punto de vista de la corriente que él mismo creó: la logoterapia.
No es un libro para expertos. Antes bien, sus páginas atrapan a cualquiera desde el principio, y le sumergen a uno en el profundo mar de las reflexiones que el profesor va realizando a partir de las estremecedoras vivencias del campo de concentración. Si he de ser sincero, el hecho en sí de lo que ocurrió, la descripción de las penurias que aquellos hombres tuvieron que soportar bajo el yugo nazi no es lo que más me ha llamado la atención del libro. Lamentablemente, ya estamos muy acostumbrados a verlo en las películas o leerlo en los libros. En efecto, hace falta un esfuerzo de empatía y es entonces cuando el saberse solo, en una “existencia desnuda”, habiéndolo perdido todo, aplastado física y psicológicamente, uno entiende que sin un sentido, la desesperación es el último sentimiento antes de la muerte. O quizá su causa, como apunta Víktor E. Frakl.
Todo lo que se aprende con esta sensacional obra da para muchísimas reflexiones. Ideas que dan para tratados enteros Frankl las sintetiza en una frase al final de un párrafo o capítulo. Creo que en casi ningún libro como éste he tenido que realizar tantos apuntes, subrayados, o que dejar de leer para profundizar debidamente sobre lo último que dice. Y cuando pensé en hacer una reseña para el blog me di cuenta de la dificultad que encontraría para sintetizar, pues como digo cada idea serviría para libros enteros. Aún así, lo excepcional que me ha parecido merece algunas palabras. Seguramente no sea éste el primer día en que hable del libro, por las razones expuestas. Hoy, quizá baste con transmitir una idea básica que el doctor descubre con su tesis: “No existe ninguna situación en la vida que carezca de auténtico sentido”. Por eso, su terapia consiste no tanto en “buscar” un sentido a la vida como en “encontrar” ese sentido. Y lo dice una persona que no sólo padeció los horrores del holocausto sino que perdió lo que más quería: su mujer.
Y muy ligado a esta idea clave está el hecho de que constatemos que en el mundo existe sufrimiento. Y la felicidad pasa por aceptar como propio de la vida ese sufrimiento “porque lo que más importa de todo es la actitud que tomemos ante el sufrimiento”. Además, y continúo citándole, “el sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido, como el sacrificio”.
Otra de sus conclusiones es que, aun en esas condiciones de “existencia desnuda” (reflexionemos sobre ello: no tener nada de nada, y encima ser vejado, aplastado, anulado como persona) lo que nunca se le puede arrebatar a la persona es su libertad. Su libertad más profunda: la interior. De tal manera que “no se trata de liberarse de las condiciones, hablamos de la libertad de tomar una postura ante esas condiciones” puesto que “el hombre no está totalmente condicionado y determinado; él es quien determina si ha de entregarse a las situaciones o hacer frente a ellas. (...) El hombre se autodetermina a sí mismo”.
Creo que conviene personalizarlo a nuestra vida. ¡Cuántos momentos lamentándonos ante tal problema o aquél otro! Cuando lo que se nos presentaba era la oportunidad de crecer, de perfeccionarnos humanamente. Todos hemos pasado por ahí. Para algunos, el peor problema de su existencia ha podido ser aquel suspenso injusto, aquella ruptura amorosa. Para otros, la muerte de un ser querido, la falta de recursos, la enfermedad, la soledad, o una familia destruida. No cabe subestimar sufrimiento alguno ni realizar comparaciones entre lo que uno ha pasado o lo que el otro ha padecido, porque el sufrimiento es casi totalmente subjetivo, y permite que se sufra muchísimo por lo que para otros no sería más que un mero traspiés. Pero para todos, la respuesta es la misma.
La vida sin eso no es vida, y la vida tiene sentido, ergo cualquier circunstancia, por dolorosa que sea, tiene sentido, y se lo podemos dar, porque el hombre siempre conserva intacta su libertad, al mismo tiempo que constatamos que el hombre es “responsable” ante la vida y sus circunstancias. En efecto, como dice Frankl, si en la costa Este de Estados Unidos se erigió la estatua de la Libertad, en la Oeste se habría de erigir la de la Responsabilidad, porque son inseparables. Porque somos responsables ante nuestra existencia, debemos actuar con libertad, para encontrar su sentido a la vida.
Y acabo con una cita suya del libro: “La verdadera meta de la existencia humana no puede hallarse en lo que se denomina autorrealización. Ésta no puede ser meta en sí misma por la simple razón de que cuanto más se esfuerce el hombre por conseguirla más se le escapa, pues sólo en la misma medida en que el hombre se compromete al cumplimiento del sentido de su vida, en esa medida se autorrealiza.” Creo que esto puede ayudar a mucha gente, o al menos puede servir para que ayudemos a quien lo necesita.
Por cierto, ni que decir tiene que, mucho más que mi escrito, lo que recomiendo es, encarecidamente, que se lean el libro.
13/06/2006
Corpus Christi 2006 en Madrid

Este Domingo la liturgia celebra la gran solemnidad del Corpus Christi, el Cuerpo de Cristo. Desde hace siglos los cristianos celebramos esta fiesta especial en la que adoramos y veneramos el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, verdaderamente presentes en la Eucaristía. Hasta hace poco era uno de esos "tres jueves" que relucían "más que el sol". Al final, ha ido quedando más relegado al Domingo. Para más información sobre esta fiesta: aquí.
El caso es que hoy quería simplemente invitar a los madrileños a la Adoración eucarística, procesión y vigilia que ha preparado la Archidiócesis. Toda la información está en su página web: aquí.
Aquí los datos básicos:
Eucaristía: 19:00h. Plaza de Oriente
Inicio de la Procesión: 20:00h.
Bendición final: Plaza de la Almudena
Triduo de preparación
14, 15 y 16 de junio. 19:00h
Templo Eucarístico Diocesano (c/ Desengaño, 26)
Vigilia Eucarística
17 de junio. 21:00h.
Catedral de la Almudena
Ahora os dejo unos enlaces muy útiles para preparar bien esta fiesta.
Homilia del Papa Benedicto XVI en la fiesta del Corpus Christi el 26 de mayo de 2005
Ecclesia de Eucharistia. Carta Encíclia del Papa Juan Pablo II sobre la Eucaristía
"En la Fiesta del Corpus Christi" (Homilía de San Josemaría Escrivá de Balaguer. 28 de mayo de 1964)
Por último, recemos con Santo Tomás:ADORO TE DEVOTE
Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
La vista, el tacto, el gusto, se equivocan sobre ti,
pero basta con el oído para creer con firmeza.
Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más cierto que esta palabra de Verdad.
En la Cruz se escondía sólo la divinidad,
pero aquí también se esconde la humanidad;
Creo y confieso ambas cosas,
pido lo que pidió el ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás,
pero confieso que eres mi Dios;
Haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere; que te ame.
¡Oh, memorial de la Muerte del Señor!
Pan vivo que da la vida al hombre:
Concédele a mi alma que de ti viva,
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, bondadoso pelícano,
límpiame, a mí inmundo, con tu sangre,
De la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto,
te ruego que se cumpla lo que tanto ansío:
Que al mirar tu rostro ya no oculto
sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
29/06/2006
INDULGENCIA PLENARIA EN EL ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS
Pego una noticia del Servicio de Información vaticano:
CIUDAD DEL VATICANO, 28 JUN 2006 (VIS).-Con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar en Valencia (España) del 1 al 9 de julio, Benedicto XVI concede la indulgencia plenaria a los fieles que participen a alguna de las celebraciones y a la clausura. Así se explica en el decreto de la Penitenciaría Apostólica, que se hizo público ayer por la tarde.
El Papa, que clausurará el encuentro, manifiesta el deseo de que las numerosas personas de todo el mundo que concurran a Valencia, "participen con fervor y atención en las diferentes iniciativas y celebraciones religiosas que tendrán lugar a favor de la familia, y que, una vez que regresen a sus casas fortalecidos por la gracia de Dios, se dediquen con generosidad a conformar a sus familias y a las de su prójimo según las santas reglas del Evangelio".
Además, el Santo Padre pide a la Santísima Trinidad que obtenga de esta iniciativa "un gran beneficio para la Iglesia, especialmente con la reflexión profunda sobre el tema de la familia, sede de la vida y del amor, iglesia doméstica, en la que los padres transmiten a los hijos el don inestimable de la fe".
En el decreto se afirma que "el Sumo Pontífice concede a los fieles la indulgencia plenaria, que se obtendrá según las condiciones acostumbradas (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Sumo Pontífice), con espíritu desapegado de cualquier pecado, si participan fervientemente en alguna celebración solemne, en Valencia, en el transcurso del V Encuentro Mundial de las Familias, y en su clausura solemne".
"Todos los demás fieles que no puedan participar en ese acontecimiento -añade el texto- alcanzarán el mismo don de la indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en los días en los que se celebra y en el día conclusivo, si, unidos con el espíritu y el pensamiento a los fieles presentes en Valencia, rezan en familia el "Padre Nuestro", el "Credo" y otras oraciones devotas para invocar de la Divina Misericordia las finalidades antes mencionadas".



