¿El evangelio de Judas?

Estos últimos días hemos estado viendo por los medios de comunicación la publicación de un supuesto “Evangelio de Judas”. La noticia no tendría más importancia si no fuera por la idea que se ha querido transmitir de que, en realidad, Judas habría actuado bajo el mandato de Jesús para ser traicionado, y así cumplir con la salvación de la humanidad mediante la crucifixión de Jesucristo.
No es el primero de estos documentos que, sobretodo últimamente, han salido a la luz, y siempre se ha pretendido que fueran un factor de desestabilización de los cimientos de todo lo que a lo largo de los siglos nos ha transmitido la Iglesia. Uno a uno, siempre se ha demostrado su falsedad o su no contradicción con las enseñanzas del cristianismo. Y todo ello, bajo el auspicio de la moda lanzada por el Código Da Vinci de remontarse a la historia de Jesucristo para “demostrar” el engaño de la religión tradicional, y en especial de la “poderosa” Iglesia Católica.
Antes de entrar a fondo con el documento atribuido a Judas, sí me gustaría realizar una serie de reflexiones acerca de este fenómeno:
- Es cuanto menos curioso cómo los ataques a la Fe han pasado de la negación de la posibilidad del conocimiento de la Verdad, pasando por el “Dios ha muerto” de Nietzsche, el cientificismo y el racionalismo a otra etapa en que, una vez fracasadas estas corrientes se pretende “utilizar” figuras como la de Jesús, no cuestionando la validez de su existencia (que ya nadie medianamente documentado se atreve a negar) pero dándoles un nuevo “toque” modernista, incluso haciéndolo abanderado de ideas totalmente contrarias a la Ley natural y a lo que Él mismo enseñó. Ese el trasfondo de, entre otros, el Código Da Vinci.
- Después, muchos y no precisamente cristianos, han visto claramente que bajo la aparición de estos documentos, historias, “revelaciones”, etc.. no hay más que el aprovechamiento de un filón de negocio que para nada es producto del azar. Habría que ser muy ingenuo para no darse cuenta de que no es casualidad que el “Evangelio de Judas”, que transforma al villano en héroe, “The Jesus Papers” o el próximo estreno de “El Código Da Vinci”, que invierte la idea que hasta ahora teníamos de Jesucristo, aparezcan en fechas más o menos cercanas, con sospechosas filtraciones por la red y más cuando nos acercamos a la Semana Santa.
Pero lo más inquietante de todo esto es la aceptación de estas modas de un modo tan acrítico por parte del público en general. La educación laicista, la idea de construcción de una sociedad civil al margen de toda “ingerencia” religiosa y menos católica, junto a otros factores, ha creado unas graves carencias formativas que nos dejan indefensos ante cualquier nueva idea o teoría que alguien quisiera propagar. Cuando se quiso crear una sociedad “librepensadora” se ha conseguido la construcción de una sociedad asombrosamente crédula.
Con respecto a “El evangelio de Judas”, se continúa con la corriente de la teoría de la conspiración por la que la Iglesia sería la responsable de una manipulación de la figura de Jesús, utilizándolo como arma de poder. Se trata de un manuscrito de unas 26 páginas, escrito en copto, hallado en Egipto en 1978 y que “National Geographic” tiene previsto publicar en varios idiomas a finales de este mes, con emisión de un documental incluido (el Domingo de Ramos).
Los científicos que llevan años estudiándolo afirman que se trata de un texto del siglo IV o V, copia a su vez de otro documento de finales del siglo II redactado por la secta gnóstica de los Cainitas y que San Ireneo ataca en su obra “contra las herejías”, en torno al año 180.
Pinchando aquí encontraréis el texto en inglés donde San Ireneo habla de este supuesto evangelio, indicando las ideas que subyacen en él.
La traducción en castellano de ese párrafo sería el siguiente:
31,1. Otros dicen que Caín nació de una Potestad superior, y se profesan hermanos de Esaú, Coré, los sodomitas y todos sus semejantes. Por eso el Hacedor los atacó, pero a ninguno de ellos pudo hacerles mal. Pues la Sabiduría tomaba para sí misma lo que de ellos había nacido de ella. Y dicen que Judas el traidor fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque sólo él entre todos conoció la verdad para llevar a cabo el misterio de la traición, por la cual quedaron destruidos todos los seres terrenos y celestiales. Para ello muestran un libro de su invención, que llaman el Evangelio de Judas.
Por tanto, en absoluto estamos ante un nuevo descubrimiento y, como dice el padre Thomas Williams en zenit.org, no representa sacudida alguna a los cimientos de la Iglesia, pues de todos es sabido que existen copias de evangelios gnósticos y que pueden ser adquiridos en cualquier librería cristiana, sabiendo que no son cristianos. Este hecho desmiente de raíz la idea de una Iglesia “ocultista”, en medio de tramas que pretendan eliminar supuestas pruebas contradictorias con la Fe, tal y como Dan Brown lanzó infundadamente como teoría. En realidad, el peligro no viene del documento en sí, sino de la desinformación existente.
El gnosticismo, surgido hacia el siglo II, erigió sistemas de pensamiento en los se que unían doctrinas judías o paganas con la revelación y los dogmas cristianos. Creían que eran poseedores de un conocimiento superior que sólo les era dado a una minoría selecta y que por medio de él se salvaban, junto a una serie de prácticas ocultas. Hoy en día, el gnosticismo ha vuelto a tomar cuerpo a través de las corrientes del New Age. De hecho, Juan Pablo II afirmó que “El New Age es una nueva forma de practicar la “gnosis”, postura de espíritu que tergiversa la Palabra de Dios.”
Posiblemente, sea mejor dejar el tema del New Age para tratarlo por separado otro día. Hoy, baste simplemente concluir con una serie de comentarios finales acerca de “El Evangelio de Judas”: es imposible que fuera en realidad del mismo Judas, el “apóstol traidor”, ya que según todos los estudios, el manuscrito hallado es copia de otro texto fechado en el siglo II dC, e incluso San Ireneo conocía de su existencia y de su falsedad, como invención de unas sectas que él mismo conocía de cerca, por ser coetáneo de ellas.
Por último, tanto si somos cristianos como si no, hemos de ser conscientes de las carencias formativas que, en este terreno empezamos a experimentar las nuevas generaciones, y es un proceso que llevamos décadas padeciendo pero que ahora empieza a hacer estragos, con la proliferación de este tipo de historias nada inocentes, pero a todas luces falsas. Y como consecuencia, hemos de hacer esfuerzos por combatir la ignorancia propia y ajena, y la mala fe de quienes pretenden dinamitar la base de nuestra Fe y nuestra sociedad con especulaciones sin fundamento que llegan a cuestionar el fundamento antropológico de la persona humana como ser creado y sujeto a unas leyes morales inherentes a su naturaleza.
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Autor: Víctor Manuel Ramos
Fecha: 08/04/2006 03:15.
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Autor: Jorge
Por otro lado, tampoco veo problema alguno a decir sin complejos que me enorgullece "alinearme" (como ud. dice) con el "pensamiento eclesiastico". La Iglesia es Madre y fuente de Salvación. Tampoco sería ahora momento y lugar de exponerlo.
Reciba un cordial saludo.
Fecha: 08/04/2006 21:36.
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Autor: Jorge
Ud. Dice: "Hay mucha historia detrás del gnosticismo, que antecede al cristianismo".
Se me ha olvidado aclarar que en realidad, con el cristianismo, las corrientes gnósticas que como bien dice anteceden al nacimiento de Cristo llegan a mimetizarse con elementos cristianos, pudiendo llegar a hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo "cristiano", sin confundir esto con que estuviera en consonancia con las enseñanzas de Jesús. Por el contrario, el gnosticismo bien pronto fue considerado herejía. Tal adjetivo de "cristiano" vendría determinado por los elementos que de nuestra religión adoptaron tales sectas.
Así, cuando en el escrito me refiero al gnosticismo del siglo II, me refiero al que profesaban las escuelas fundadas por personajes de renombre, como Basílides, Marcione o Valentín, que vivieron en el siglo II.
Un saludo
Fecha: 08/04/2006 22:03.


